El proceso se había iniciado formalmente en diciembre de 2024, impulsado por la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA), ante la sospecha de que exportadores uruguayos y argentinos habrían colocado leche en polvo en el mercado brasileño a precios artificialmente bajos, en perjuicio de los productores locales.
Sin embargo, el Decom estudió el expediente y en agosto de 2025 dictaminó que la leche cruda y la leche en polvo son productos distintos y que, por lo tanto, no correspondía el proceso. Los productores brasileños apelaron y el Decom volvió a resolver en el mismo sentido.
En noviembre de 2025, el vicepresidente de Brasil y ministro de Industria, Geraldo Alckmin, intervino y ordenó que la investigación retomara su curso. El gerente general de Conaprole, Gabriel Valdés, cuestionó esa decisión: "Lo que pasó en noviembre no es normal. Las investigaciones de dumping de Brasil, que aparezca la gestión política sobre lo técnico, no son normales". Valdés agregó que, en un año electoral en Brasil, el trasfondo del conflicto era "netamente político", dado que el tema técnico ya estaba cerrado.

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La defensa de las empresas uruguayas se apoyó en una particularidad de mercado: Uruguay prácticamente no consume leche en polvo internamente, por lo que el mercado doméstico no constituye una referencia válida para calcular el precio "normal" del producto. Las exportadoras argumentaron que el precio justo de referencia debería ser el que cobran en otros destinos de exportación de escala comparable, como Argelia.
Con el archivo del expediente, el sector lácteo uruguayo preserva un mercado de alto peso relativo: las exportaciones de leche en polvo a Brasil representaban cerca del 20% del total de las ventas externas lácteas del país, según consignó Ámbito.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Ambito