lunes 18 de mayo de 2026 - Edición Nº2087

Informes | 18 may 2026

OLEAGINOSAS E BIOCOMBUSTIBLES

Carinata, camelina y colza: contratos integrados y certificación sostenible definen la comercialización de las oleaginosas invernales en Argentina

15:31 |Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario describe cómo estas tres especies se organizan en cadenas contractuales que integran provisión de semilla, acompañamiento técnico y compra asegurada, con destino final en los mercados globales de biocombustibles avanzados y combustible sostenible para aviación. Argentina ya se posiciona como el primer exportador mundial de carinata.


A diferencia de los complejos oleaginosos tradicionales como la soja y el girasol, la comercialización de carinata, camelina y colza se organiza en torno a esquemas contractuales que integran toda la cadena: provisión de semillas, financiamiento, acompañamiento técnico y compra asegurada de la producción. Esta modalidad responde a las exigencias de trazabilidad y sostenibilidad que imponen los mercados energéticos, principales destinatarios de estos cultivos, según detalla la segunda entrega del análisis elaborado por Giuliana Dellamaggiore, Emilce Terré y Julio Calzada para el Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La colza cuenta con 140 cultivares registrados ante el INASE desde 1990, con dos modalidades de comercialización coexistentes: esquemas contractuales integrales ofrecidos por algunas empresas, y venta libre de semilla para productores que prefieren comercializar su producción en el mercado abierto. En carinata, una única empresa concentra la totalidad de los cultivares registrados desde 2019 y articula toda la cadena, canalizando la producción hacia un comprador final del sector energético bajo un acuerdo de compra vigente hasta 2050. En camelina, 26 cultivares están registrados ante el INASE desde 2017, con esquemas contractuales operados por subsidiarias de un grupo internacional y por una compañía argentina constituida como joint venture con capacidad de crushing y exportación de aceite.


Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario

Formación de precios y márgenes por cultivo

El precio de referencia se establece antes de la siembra, con posibilidad de fijación parcial anticipada a medida que avanza el ciclo productivo. Para colza y carinata, la referencia es el futuro de colza negociado en el mercado francés MATIF, con aplicación de un descuento. En colza, una de las empresas del sector estableció para la campaña 2026/27 la cotización MATIF posición febrero 2027 con un descuento de USD 80 por tonelada a la fecha de publicación del informe. Para camelina, tanto el INTA como la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) toman como referencia la cotización de soja en Chicago posición noviembre, con una prima de USD 75 por tonelada a valores de mayo de 2026.

Para la campaña 2025/26, SAGyP proyectó márgenes brutos de USD 261,8 por hectárea para colza —con rendimientos estimados de 1,8 toneladas por hectárea en Buenos Aires y Entre Ríos—, USD 103,7 para carinata y USD 143,6 para camelina. En campo propio y arrendado, los tres cultivos arrojan valores positivos. Referentes del sector consultados por los autores estiman para la carinata un rendimiento de indiferencia de entre 850 y 1.000 kilogramos por hectárea, con un rendimiento alcanzable en torno a los 2.000 kilogramos, lo que indica un margen de seguridad amplio para el productor.


Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario

Procesamiento industrial y perfil exportador

Una vez cosechado, el grano puede entregarse a una planta procesadora local o exportarse sin procesar. La colza produce una semilla con 40% a 45% de contenido de aceite y genera una harina con 36% a 37% de proteína utilizable en alimentación animal. El procesamiento industrial local es aún acotado: el promedio anual industrializado entre 2016 y 2023 era de 890 toneladas, con un máximo de 35.437 toneladas en 2024. El año 2025 marcó un récord exportador para el complejo colza en la última década, con exportaciones de casi 50.000 toneladas por un valor de USD 27 millones.

La carinata contiene aproximadamente un 48% de aceite no comestible destinado a biocombustibles y genera una harina con 43% a 46% de proteína. Argentina se posiciona como el primer exportador mundial de esta oleaginosa, con producción que se exporta principalmente como grano a Europa para procesamiento industrial, aunque referentes del sector anticipan el inicio del crushing local durante 2026. En enero de ese año, Louis Dreyfus Company inauguró en Timbúes una nueva línea de molienda con capacidad para procesar hasta 3.000 toneladas diarias de camelina, carinata y canola.


 

Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario

Certificación de sostenibilidad: la llave de acceso a los mercados energéticos

El ingreso a los mercados europeos de biocombustibles requiere certificación de sostenibilidad conforme a la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea —actualmente en su versión RED III (2023)—, que exige verificar que las materias primas no provengan de tierras deforestadas, calcular la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de toda la cadena y realizar auditorías por organismos independientes. En colza, la certificación 2BSvs es requerida para el mercado europeo. En carinata, la certificación RSB es obligatoria para toda la producción, gestionada íntegramente por la empresa desarrolladora de la semilla. En camelina operan los esquemas 2BSvs e ISCC.

Los tres cultivos están habilitados en el Anexo IX Parte A de la Directiva RED III, la categoría de mayor jerarquía regulatoria dentro de los biocombustibles avanzados, que incluye doble contabilización hacia los objetivos de energía renovable de la Unión Europea. En el segmento del combustible sostenible para aviación (SAF), la demanda estructural está traccionada por los compromisos de la IATA —que se propone alcanzar emisiones netas cero para 2050— y por el programa CORSIA de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).


 

Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario

Potencial estratégico

Según especialistas del sector citados en el informe, la superficie apta para el desarrollo de estos cultivos en Argentina supera los 10 millones de hectáreas. Las inversiones en infraestructura industrial ya están en marcha y los esquemas contractuales se encuentran operativos. El análisis de la BCR concluye que la capacidad del sector para actuar de manera articulada y sostenida determinará la posibilidad del país de consolidarse como un proveedor de peso en la transición energética global.


Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

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