En este análisis publicado en Infocampo, el ingeniero agrónomo y consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño, ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, plantea que la producción de maíz en Argentina atravesó en las últimas décadas una transformación agronómica que amplió significativamente su ventana de siembra. De una apertura concentrada en septiembre —cuando la temperatura del suelo acumulaba los grados necesarios y la floración a fin de año implicaba un riesgo elevado— al presente, en que esa ventana se extendió varias semanas e incluye maíces tempranos, siembras de segunda después de la fina y siembras tardías que llegan hasta fines de diciembre. El resultado de esa evolución fue una mejora en la sustentabilidad y estabilidad de la producción.
En ese contexto, la campaña actual proyecta una cosecha maicera récord más cercana a los 70 millones de toneladas que a los 60, mientras la soja se ubica en torno a los 50 millones. Por estos días, el flujo de camiones hacia los puertos refleja cómo el cereal le cede lugar a la oleaginosa, cuya cosecha no puede esperar, para luego retomar la trilla de los lotes de maíz tardío.
Es en ese intervalo donde surge una pregunta relevante en un contexto en que lo financiero pesa: con el cultivo ya definido y a la espera de su cosecha en dos o tres meses, ¿es posible "warrantearlo" y trabajar financieramente ese capital a campo?
Productores, operadores financieros y especialistas en el negocio del warrant lo consideran una alternativa atractiva. Lo interesante de poder warrantar un cultivo en pie es que, contra la emisión del warrant, el productor puede operar ese documento en el circuito financiero, acelerando su flujo de capital.

Foto. El Litoral
Sin embargo, la normativa vigente presenta limitaciones. "Incorporar las sementeras a la ley de warrants podría tener un impacto muy fuerte en el negocio agrícola, pero para ello se debería actualizar la normativa, porque lamentablemente hoy no está contemplado", señaló Federico de Dann, responsable de la unidad de warrants de Control Union.
Tras infructuosos intentos de modificar la centenaria ley de warrants, el DNU 70 introdujo cambios y actualizó la normativa, ampliando el universo de productos warranteables —entre ellos el ganado en pie y la mercadería importada previa a su nacionalización—, dos puntos que el sector venía reclamando. No obstante, las sementeras quedaron fuera de ese universo.
De Dann precisó que "un segmento que históricamente también siempre ha quedado por fuera de la ley de warrants es el mundo del Pre-Crop, es decir, el financiamiento de las plantaciones previo a su cosecha, una etapa dentro de la fase productiva y comercial del agro que sin dudas carece de instrumentos de garantía sólidos y que como tal no logra acceder a la totalidad del financiamiento requerido".
A pesar del esquema flexible que el DNU 70 y su normativa conexa proponen como alternativa, el mercado sigue prefiriendo operar mediante las compañías de warrant que funcionan bajo el sistema registral administrado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. La garantía sobre el bien warranteable —en este caso la sementera— es la clave para que la herramienta escale en volumen.
La posibilidad de incluir las sementeras dentro del marco de la ley ya había sido contemplada en proyectos legislativos debatidos en el Congreso. Actualmente, la idea es que el Poder Ejecutivo avance en esa dirección a partir del diálogo que el sector mantiene con la cartera agrícola y los ministerios de Economía y Desregulación, con el objetivo de dar al productor más herramientas para resguardar su capital de trabajo.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Javier Preciado Patiño - Infocampo