En el plano comercial, se abren oportunidades en el mercado europeo para productos argentinos, tanto en términos de reducción de aranceles como de cuotas preferenciales. Asimismo, el acuerdo pone a Argentina en un camino de normalidad al acotar la aplicación de derechos de exportación, impuesto en el cual nuestro país se ha destacado como anomalía a nivel global.
No obstante, hay que tener en cuenta que los beneficios en el comercio podrían ser matizados por una serie de factores, tales como la magnitud acotada de las cuotas (que aún restan distribuir intra-MERCOSUR), la introducción de una salvaguardia bilateral europea para diversos productos agrícolas, y ciertas normativas europeas que podrían configurarse como barreras no arancelarias (Deforestación, CBAM, ILUC, Debida Diligencia CSDDD). Además, cabe recordar que el acuerdo entra en vigor de manera provisoria, a la espera de la decisión del Tribunal de Justicia y el Parlamento de la UE.
Por otra parte, el acuerdo plantea una oportunidad muy importante para la atracción de inversiones.
Más allá de los diversos factores ya estructuralmente positivos , en la medida que Argentina acelere la mejora de competitividad de su economía logrará posicionarse como socio destacado frente a los demás países del MERCOSUR, y podrá generarse un marco de confianza para potenciar las inversiones europeas y sostener una senda de crecimiento y desarrollo para nuestro país.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Camara de Exportadores de la Republica Argentina