El Gobierno dio marcha atrás con uno de los cambios más relevantes que había impulsado para el mercado energético en 2026: Enarsa seguirá a cargo de la importación de gas natural licuado (GNL) durante el invierno, en lugar de transferir esa tarea al sector privado como estaba previsto, según publicó Agustín Maza en La Nación.
La decisión fue confirmada por fuentes oficiales y privadas. Desde el Gobierno explicaron la medida: "La decisión obedece a la suba y volatilidad del precio internacional, agravada por el conflicto en Medio Oriente. No es momento de convalidar condiciones que puedan sumar costos al sistema justo cuando la Argentina está bajando el uso de GNL".
Sin embargo, aclararon que la estrategia de fondo no cambió: "Seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo, transparente y con señales de precio para que se conozca el costo real de la energía".
El esquema original apuntaba a que una empresa privada asumiera la compra del combustible en el exterior, coordinara la llegada de los barcos, operara la terminal regasificadora de Escobar y vendiera el gas a distribuidoras, grandes industrias y generadoras eléctricas. La licitación avanzó durante semanas y terminó en una competencia muy ajustada: en la primera ronda, Trafigura presentó una prima de US$ 4,91 por millón de BTU y Naturgy ofertó US$ 4,95. En la segunda ronda, Naturgy pasó al frente con US$ 4,50 frente a US$ 4,57 de Trafigura. Sin embargo, ninguna de las propuestas terminó de convencer al Gobierno.

Foto. Infobae
La guerra en Medio Oriente alteró los supuestos con los que se había diseñado el proceso. El precio del GNL, que a comienzos de año se movía cerca de los US$ 10 por millón de BTU, saltó a una zona de entre US$ 17 y US$ 20 en mercados de referencia, encareciendo el costo esperado para el invierno.
"Yo creo que la decisión se toma porque el mercado del GNL tiene hoy una alta volatilidad de precios", dijo Daniel Montamat, advirtiendo que Enarsa deberá comprar los cargamentos a precios internacionales y que si el Gobierno decide no descargar ese costo pleno en el mercado doméstico, "tendrá que poner la diferencia vía subsidios".
Juan José Carbajales sostuvo que el contexto actual podría implicar un extracosto de alrededor de US$ 700 millones respecto de los valores que se manejaban en febrero, y advirtió sobre la demora de obras que debían reducir la dependencia estacional de importaciones, entre ellas la etapa II del gasoducto Perito Moreno y la reversión del Gasoducto Norte.
En el sector estiman que este año podrían requerirse entre 20 y 25 cargamentos, según la temperatura y la disponibilidad de gas local. La marcha atrás no elimina el costo: redefine dónde impacta. En vez de aparecer plenamente en tarifas, una parte podría trasladarse a mayores subsidios energéticos transitorios, una variable que el Gobierno venía intentando recortar.
En su último informe, Econviews sostuvo que el 3,4% de inflación de marzo tuvo que ver con "shocks puntuales" y proyectó para abril una inflación en torno al 2,7%, apoyada en una moderación de los aumentos de luz y gas. En ese contexto, un nuevo salto tarifario por el GNL importado podía complicar los planes del Gobierno.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Agustín Maza en La Nación.