El cierre de la temporada de calamar (Illex argentinus) en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) comienza a reflejarse más allá de las 200 millas, donde la flota extranjera que opera sobre el límite de la ZEEA reduce progresivamente su presencia por la caída sostenida del recurso, según publicó Antonella en Pescare.
Las imágenes satelitales de los últimos días muestran una disminución progresiva de buques poteros en la denominada "milla 201", el área internacional adyacente al límite argentino donde cada temporada se concentra una importante flota extranjera atraída por la calidad y densidad del Illex argentinus. El repliegue responde a la misma dinámica que se observó dentro de la ZEEA: a medida que el recurso pierde concentración y disminuye su rendimiento, la operación deja de ser rentable incluso para las flotas que operan fuera de jurisdicción argentina.

Foto. Prefectura Naval Argentina
El sector comparte una lectura común: el stock de calamar disponible en tallas comerciales para 2026 en esta etapa de la temporada se encuentra prácticamente capturado y agotado en la región.
En contraste, en el área de influencia de las Islas Malvinas se desarrolla una intensa actividad sobre el calamar loligo, cuyas capturas al promediar abril ya superaron las 38.000 toneladas registradas en toda la campaña anterior, consolidándose como una de las principales fuentes de ingresos en la zona. Las últimas semanas evidenciaron una mejora en el estado del recurso, con rendimientos superiores a los del año pasado, aunque el sector mantiene cautela de cara a la segunda campaña anual.
La mayor parte de los buques que operaban en la milla 201 deja el área por el Estrecho de Magallanes o al sur del Cabo de Hornos, en dirección al Pacífico oriental, hacia aguas frente al Perú y al sur de Islas Galápagos, donde comienza la siguiente etapa de la operatoria. Un grupo menor regresa a sus puertos de origen para tareas de reparación y reabastecimiento, cruzando el Atlántico por el sur de Sudáfrica antes de continuar hacia el océano Índico y el sudeste asiático.
La actividad en la milla 201 vuelve a poner en foco la presión pesquera sobre los stocks migratorios. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar prevé que el Estado ribereño y los Estados que pescan en las aguas adyacentes deben procurar acuerdos para la conservación de esos stocks, reconociendo un régimen específico de cooperación para las especies altamente migratorias. Allí no hay derechos soberanos equivalentes a los de la ZEEA, pero sí un título claro para exigir cooperación, conservación y compatibilidad de medidas de manejo sobre un recurso cuya dinámica no reconoce el límite cartográfico como frontera ecológica.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Pescare