La campaña agrícola 2026/27 comienza a delinearse bajo un factor determinante: la alta probabilidad de ocurrencia del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur en su fase cálida. De acuerdo con los últimos informes difundidos el 20 de abril de 2026 por el Climate Prediction Center y el International Research Institute for Climate and Society, la probabilidad de desarrollo del evento supera el 88% para el trimestre mayo-junio y escala por encima del 92% en los meses posteriores, consolidando un escenario prácticamente definido.
Este salto resulta significativo frente al 72% estimado apenas un mes atrás, y abre la puerta a un escenario aún más exigente: algunos modelos climáticos proyectan un calentamiento más intenso del Pacífico ecuatorial, lo que podría derivar en un “Súper Niño”, es decir, un evento de mayor magnitud con impactos más extremos tanto positivos como negativos.
En términos productivos, la influencia de El Niño suele traducirse en precipitaciones por encima de lo normal en regiones clave como la pampeana y el NEA. Este patrón puede resultar beneficioso para cultivos extensivos como soja y maíz, al favorecer el desarrollo vegetativo y mejorar los rindes. Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos: los excesos hídricos, inundaciones y anegamientos pueden comprometer tanto la producción como la logística.
El impacto, además, no será homogéneo. En zonas que arrastran déficits hídricos de campañas anteriores, un Niño podría significar una recuperación productiva clave. En cambio, en regiones con suelos saturados, el aumento de lluvias puede agravar los problemas, afectando la transitabilidad de caminos rurales y dificultando las tareas de cosecha.

Fuente. Agrolatam
A esto se suma un factor sanitario relevante: el exceso de humedad tiende a incrementar la presión de enfermedades, lo que obliga a reforzar estrategias de manejo y eleva los costos productivos. En sistemas con limitaciones de infraestructura, estas condiciones también pueden traducirse en pérdidas adicionales durante la recolección y el transporte.
Desde la óptica de los agronegocios, el desafío estará en gestionar la incertidumbre. Herramientas como el uso de mercados de futuros, la diversificación productiva y la incorporación de tecnologías de agricultura de precisión aparecen como claves para mitigar riesgos y aprovechar oportunidades.
A nivel regional, el fenómeno también impactará en países del Cono Sur como Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil, lo que podría derivar en un incremento generalizado de la oferta de granos y, en consecuencia, en una presión bajista sobre los precios internacionales.
En este contexto, organismos técnicos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria enfatizan la necesidad de ajustar las estrategias productivas bajo criterios de buenas prácticas agrícolas, priorizando la conservación del suelo y la eficiencia en el uso del agua.

Fuente. Agrolatam
El eventual arribo de un Súper Niño vuelve a poner en agenda la importancia de mejorar la infraestructura rural, optimizar los sistemas de drenaje y avanzar en políticas de sustentabilidad que permitan amortiguar los efectos del cambio climático. Así, la campaña 2026/27 se presenta como un escenario dual: una oportunidad para potenciar rindes y, al mismo tiempo, un riesgo latente que exigirá mayor planificación y capacidad de adaptación por parte del productor.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Agrolatam - Ignacio Rivero