Investigadores del INTA Pergamino y de la Chacra Experimental Integrada Barrow identificaron un nuevo biotipo de raigrás anual (Lolium multiflorum) en el norte bonaerense que combina resistencia a glifosato y a las tres familias de graminicidas (FOP, DIM y DEN), configurando un caso de resistencia múltiple de alta complejidad biológica y agronómica.
El equipo de investigación estuvo integrado por Gabriel Picapietra y Horacio Acciaresi del INTA Pergamino, junto a Marcos Yannicari de la Chacra Barrow. El punto de partida fue la detección de plantas que sobrevivieron a aplicaciones de glifosato y cletodim, a partir de las cuales se realizaron análisis genéticos y ensayos de dosis-respuesta.

Fuente. Aapresid
Los primeros casos de resistencia de raigrás en Argentina se registraron en 2007 con glifosato, seguidos por resistencia a inhibidores de ACCasa en 2009. A partir de 2010 comenzaron a detectarse resistencias cruzadas y, hacia 2012, biotipos con resistencia múltiple que incluían simultáneamente glifosato, ACCasa y ALS. En 2023 se confirmaron biotipos con resistencia a las tres familias de graminicidas, así como combinaciones que incluyen también resistencia a glifosato. Este año se detectó el nuevo biotipo que combina ambas resistencias en un mismo individuo.
El estudio identificó la presencia de dos mecanismos de resistencia diferentes actuando en simultáneo en un mismo biotipo. Por un lado, se detectó una mutación en la enzima EPSPS (Pro-106-Ser), asociada con la resistencia a glifosato, que altera el sitio de acción del herbicida y reduce su afinidad, otorgando niveles de resistencia generalmente bajos a moderados, pero suficientes para permitir la supervivencia de individuos que pueden completar su ciclo y producir semillas viables, acelerando el proceso de selección de biotipos resistentes campaña tras campaña.
Por otro lado, se identificó una mutación en la enzima ACCasa (Asp-2078-Gly), considerada una de las más críticas dentro de este grupo, ya que provoca un cambio estructural en el sitio de unión del herbicida y confiere resistencia cruzada de amplio espectro a todas las familias de graminicidas. La combinación de ambos mecanismos implica que el glifosato deja de ser totalmente efectivo y los graminicidas pierden su utilidad frente a este biotipo.
"Muchas veces estas señales aparecen primero como fallas de control en el lote. La idea es poder difundir lo que estamos observando para que el productor esté alerta y se anticipe", explicó Picapietra.
El uso de glifosato, incluso a mayores dosis, puede generar una falsa sensación de control al reducir la biomasa, pero no evita la supervivencia de plantas que luego semillan. Como dato relevante, en los ensayos el paraquat mostró control efectivo, aportando una alternativa dentro de estrategias más amplias.

Fuente. Aapresid
Frente a este escenario, el manejo del raigrás debe orientarse hacia un enfoque integral que priorice la anticipación mediante barbechos tempranos, la incorporación de herbicidas residuales, la combinación de distintos mecanismos de acción y la reducción de la dependencia de tratamientos postemergentes.
El uso estratégico de herbicidas residuales se posiciona como una de las herramientas más eficaces para el manejo de Lolium en barbechos, permitiendo llegar a la siembra con menor presión de malezas y diversificar sitios de acción que contribuyen a retrasar la evolución de resistencias múltiples.
En cultivos de invierno como trigo y cebada, herbicidas como pyroxasulfone, flumioxazin, bixlozone o terbutilazina aplicados en presiembra se destacan por su eficacia, con mejores resultados cuando se combinan dos activos. En soja STS, las mezclas de sulfometuron + clorimuron son una alternativa válida, mientras que en maíz la atrazina aporta supresión residual complementaria.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Aapresid