Brasil, el mayor productor y exportador mundial de soja, enfrenta fuertes cuellos de botella logísticos en el puerto fluvial de Miritituba, en la Amazonía, donde cientos de camiones permanecen varados en filas que superan los 30 kilómetros en plena temporada de embarques.
La cosecha récord, estimada en 180 millones de toneladas métricas, está saturando la infraestructura de uno de los principales corredores de exportación del país, por donde fluye gran parte de la soja destinada a China.
Conductores que recorrieron más de 1.200 kilómetros desde Mato Grosso reportaron demoras de hasta dos días para descargar, en un escenario que califican como el peor de los últimos años. El puerto de Miritituba maneja alrededor de 12 millones de toneladas anuales de granos, entre soja y maíz, y funciona como punto de transbordo hacia barcazas que luego trasladan la carga río abajo hasta terminales con acceso a buques oceánicos.
La situación logística se vio agravada este mes por protestas indígenas en la terminal de Cargill en Santarém, en rechazo a políticas gubernamentales vinculadas al dragado y ampliación de la capacidad de transporte en la cuenca amazónica.
Las manifestaciones llevaron al gobierno brasileño a revocar un decreto que facilitaba la expansión de estas vías fluviales, generando incertidumbre entre exportadores y operadores logísticos. La medida podría afectar los planes de mejora estructural en el corredor norte, clave para reducir la dependencia del transporte por carretera.
Especialistas en logística advierten que la falta de avances en infraestructura limitará la capacidad del país para gestionar eficientemente el creciente volumen exportable. Actualmente, cerca del 60% de las exportaciones agrícolas brasileñas dependen del transporte terrestre, lo que incrementa costos y presión sobre rutas y terminales.
Camioneros y operadores señalan que las terminales existentes no están dimensionadas para absorber el flujo actual. La combinación de cosecha récord, limitaciones en patios de descarga y demoras operativas está tensionando la cadena de suministro en uno de los momentos más críticos del calendario exportador.
Mientras tanto, empresas como Cargill trabajan para normalizar operaciones en Santarém tras la suspensión temporal provocada por las protestas, en un contexto donde cualquier interrupción impacta directamente en la salida de granos hacia los mercados internacionales.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Adriano Machado, Ana Mano and Roberto Samora - Reuters