La situación se originó a partir de un percance vial, lo que derivó en la suspensión completa de la circulación en esta vialidad estratégica que conecta el Pacífico mexicano con el centro del país. Como consecuencia, se formaron filas kilométricas de vehículos de carga, entre ellos tráileres, contenedores y unidades de transporte, detenidos en ambos sentidos de la autopista.
Patio de contenedores del Puerto de Lázaro Cárdenas con operación ferroviaria activa.
Ante la imposibilidad de utilizar la red carretera, el ferrocarril quedó como la única alternativa operativa para el movimiento de mercancías desde y hacia el puerto, aunque su capacidad resulta insuficiente para absorber el volumen habitual que circula diariamente por la Siglo XXI.
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Empresas del sector transporte señalaron afectaciones en el cumplimiento de itinerarios de entrega, con impacto en cadenas de suministro y operaciones de comercio exterior, particularmente aquellas que operan bajo esquemas de inventarios ajustados (just-in-time).
Mientras las autoridades continúan con las tareas para retirar las unidades siniestradas y restablecer la circulación, se mantiene la incertidumbre logística respecto de los plazos necesarios para normalizar el flujo de carga.
Redacción por dataPORTUARIA