domingo 14 de abril de 2024 - Edición Nº1323

Campo | 17 mar 2024

Crece el temor en el campo por más lluvias (fuertes) de otoño

Clima a favor y en contra: lluvias, bueno; granizo, temporales y temperaturas extremas, malo. Además, se consolida la soja en 50 millones de toneladas, y se mantiene el maíz en 57 millones.


Durante el período, una seguidilla de temporales, lluvias extraordinarias y mangas de granizo, causaron daños diversos en varias localidades, en especial de la Pampa Húmeda, como de Mendoza, donde se registraron los mayores perjuicios. En ambos casos, tanto los temporales con fuertes vientos que revolcaron cultivos, como las piedras, causaron pérdidas que llegaron a ser totales, en más de un caso.

Sin embargo, el efecto benéfico de las precipitaciones en el resto de la Pampa Húmeda, permitió consolidar las estimaciones de producción de maíz en 55-57 millones de toneladas, y aumentar 500.000 toneladas las de soja, que volverían a ubicarse en 50 millones de toneladas, según la Bolsa de Comercio de Rosario, aunque aún faltan dos meses para el grueso de la cosecha de la oleaginosa.

En el último informe de la entidad, “se destacan las consecuencias favorables de las lluvias de febrero para la soja, que permiten una revisión al alza de las estimaciones de producción hasta alcanzar los 50 millones de toneladas (Mt) para la campaña 2023/24”, ratifica la entidad, que también alerta sobre “el maíz que enfrenta desafíos considerables debido a un inusitado ataque de spiroplasma, una enfermedad transmitida por la chicharrita y típicamente asociada al norte del país, que se extendió a Córdoba y Santa Fe, causando preocupación por los posibles impactos en los rindes de los maíces tardíos”.

El tema no es menor, ya que la muy alta humedad, acompañada todavía por las temperaturas de fines del verano, favorecen la aparición de plagas y malezas que aún pueden causar daños de distinta magnitud en los cultivos. Por otra parte, las temperaturas extremas en el centro y norte del país, con térmicas superando los 50º C en algunas localidades, y sin lluvias hasta ayer, volvieron a complicar la situación de los establecimientos ganaderos que con las precipitaciones de enero, recién comenzaban a recuperar pasturas y el campo natural después de 3 años de seca.

Sin embargo, los fuertes desfases climáticos siempre son mirados con recelo por los productores que temen “el movimiento pendular” que, en este caso, sería la ocurrencia de nuevas lluvias copiosas menos dañinas en el norte (dependiendo de la magnitud), pero que pueden ser graves en el caso de la Pampa Húmeda donde ya está comenzando la cosecha gruesa que se debe prolongar hasta fines de mayo y que, además de atrasar la recolección (algo que también puede impactar en las exportaciones), es singularmente dañino para la soja que una vez llegada la madurez comercial debe ser recolectada, para impedir pérdidas por desgrane, de muy fácil ocurrencia con lluvias y hasta con vientos fuertes.

Fuente // Ambito

 

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