DataPortuaria

Un optimista para la resolución de problemas

Fabián Oyarbide, con su empresa Redimec, apuesta a la calidad y la diversidad.

“Me cuesta ser pesimista”, afirma Fabián Oybarbide. Y agrega: “No se logra nada quejándose”. A fuerza de optimismo, audacia, esfuerzo y dedicación, a través de los años, desde Tandil, ha logrado consolidar a su empresa Redimec SRL, no sólo brindando soluciones a problemas relacionados con la aeronáutica, sino también ofreciendo una gran diversidad de servicios para los más variados rubros. Desde un sistema de navegación marítima a un programa de entrenamiento de futbol, pasando por la provisión de piezas para aviones y helicópteros.

Claro que para llegar a esto no sólo hubo osadía y prepotencia de trabajo: también conocimiento. Oyarbide, de 57 años, oriundo de Punta Alta, es egresado como ingeniero electrónico de la Facultad Regional de Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional. Y trabajó durante 12 años como personal civil de la Armada.

Su primer y único empleo en el ámbito privado lo dejó marcado para siempre. “Me enseñaron todo lo que no había que hacer”, recuerda. Se sentía explotado y no tenido en cuenta.   Había llegado a Tandil con esa empresa. Pero su situación se hizo insostenible.  Envió su currículum vitae a varias empresas para acceder a otro lugar de trabajo. Pero no tuvo respuesta. Y decidió independizarse. Así nació Redimec  SRL orientada a dar solución a problemas de mantenimiento de sistemas aeronáuticos. 

Para ello convocó a un ex compañero universitario, que sería su socio durante 12 años. “Era a ver quién tenía menos recursos”, apunta con humor respecto del nulo capital económico con que contaban. “Ni auto tenía, porque lo había volcado”, agrega.

Pero una empresa tandilense, a la que le habían hecho un trabajo, confió en ellos. A cambio del mantenimiento de sus máquinas, les cedían instalaciones sin cobrarle alquiler. Recién tres años después, cuando la empresa comenzó a consolidarse, su socio abandonó Punta Alta para radicarse, como él, en Tandil.

“Siempre traté de ser serio, de ser coherente”, recalca Oyarbide desde la sede de su empresa, ubicada en el Parque Industrial de esa ciudad serrana, cuyo consorcio  preside desde hace tres años.

CRISIS Y OPORTUNIDAD

“Las diferentes crisis económicas son las que a uno le dan la oportunidad”, reflexiona. Y  él la tuvo, al resultar muy costosa para la Fuerza Aérea la reparación de aviones Mirage, que se hacía en Francia, a un costo de 250.000 dólares por unidad.  “Desarrollé un método para poder repararlo en Argentina”, revela. Aún trabajaba en la empresa de la que luego se iría disgustado. .

Al independizarse, para que le encargaran trabajos, recorrió  dependencias militares, porque era con la tecnología usada en ese ámbito con la que más estaba familiarizado.  

Ante la necesidad de tener que hacer reparaciones de aviones de la Fuerza Aérea en el exterior, Oyarbide planteó que  él podría hacerlo en la Argentina. Y que, de lograrlo y una vez que estuvieran conformes, decidieran cuánto pagarle.

Así fue logrando que, de a poco, Redimec contara con trabajos para hacer. Y comenzaron a obtenerse réditos. “Por cada uno de estos sistemas de navegación cobraba 70.000 dólares: la Fuerza Aérea resolvía un problema y nosotros obteníamos un ingreso importante”, acota.

Fabián Oyarbide

EL VALOR DE INSISTIR

Decidido a incursionar en el mercado de la aviación civil, consciente de que para reparar partes de un avión resulta necesario tener acceso a los manuales, se propuso contactarse con los fabricantes. Y lo hizo, aún sin hablar fluidamente inglés como lo hace ahora. Se contactó con la Aircraft Electronic Association (AEA), que nuclea a casi la totalidad de los fabricantes de equipos aeronáuticos de electrónica y a las estaciones reparadoras.

Redimec terminó siendo la primera empresa argentina en hacerse socia de la AEA.  Viajó y comenzó a hablar con diversos fabricantes. “Pero una empresa de Argentina, que además recién se iniciaba, no les interesaba. Teníamos que demostrar que éramos diferentes. Me enfoqué en Haneway, una empresa grande. Después de mucho insistir, el encargado de negocios para América me aclaró que para ser representante de la compañía primero debíamos ser amigos. Y yo  ya te considero un amigo, me dijo”, recuerda Oyaribe.
Pero había un requisito que no podía cumplir: hacer una orden de compra por 50.000 dólares. No los tenía.  “Este hombre, entonces, me dijo: envíame la orden de compra en blanco, que yo doy fe que van a cumplir. Y así fue. Envié esa orden y nos hicimos representantes de Haneway. Llegamos a vender por un millón de dólares en un año….”, señala, para agregar que aquel hombre que confió en él, ya jubilado, acaba de enviarle un saludo para las fiestas.

Redimec se haría representante, tiempo después de otra gran empresa del rubro aeronáutico: Derco. Así recuerda el empresario cómo ocurrió: “Un peruano que había vivido en Argentina, que manejaba todo lo relacionado con Sudamérica, notó que teníamos relación con todas las fuerzas armadas, que comprábamos seguido repuestos y siempre cumplíamos. Y me propuso la representación.  Para serlo tuve que ir a la planta de Milwaukee, en Estados Unidos, donde me recibió el director. Cuando llegué había una bandera argentina izada en un mástil y a través de una pantalla televisiva se leía Bienvenido Fabián Oybarbide.  Empezamos a ser representantes de Derco en el año 2000 y en Redime copiamos eso de poner una bandera del país del extranjero que pise la empresa y un televisor donde se proyecta su nombre”.

Aquello tuvo derivaciones, tiempo después: “A Derco la compró Sicorsky Aircraft Coporation, fábrica de helicópteros. Y comenzamos a ser representantes de esa compañía.  Por eso hoy atendemos la flota de helicópteros de la Presidencia.  Luego a Sicorsky la compra otro monstruo del mercado, que es Lockheed Martín. Y hoy somos consultores de esta última”.

En 2001 Oybarbide le planteó otro desafío a la Fuerza Aérea, que preveía hacer la desprogramación del avión Mirage. Propuso que a cambio de una suma fija de dinero mensual, Redimec le proveería horas de vuelo, dando solución a los problemas que se presentaran.  Hicieron una prueba en un Operativo Cruzex, en Brasil, hacia donde efectuaron un despliegue.  “Todo funcionó perfectamente y firmamos el contrato, que duró hasta 2015, en que desprogramaron los Mirage”.

Embarcaciones de la Armada Argentina, tales como las corbetas Drummond, Guerrico, Granville y Rosales, además de la lancha rápida Indómita, utilizan hoy un sistema de navegación de Redimec. “No ha fallado nunca desde que se instaló”, se enorgullece Oyarbide.

REDIMEC, HOY

Líder en la modernización de cabinas de aeronaves, además  de dividirse en tres grandes áreas (aire, tierra y agua), Redimec tiene un sector de investigación y desarrollo.

Aquella  empresa iniciada por dos ingenieros treintañeros de Punta Alta descapitalizados, en estos 27 años se consolidó a punto tal que cuenta con 54 personas trabajando, teniendo su casa central en Tandil y dos sucursales: una en el aeropuerto de San Fernando (aviación corporativa y ejectuva)  y otra en Bahía Blanca (sistemas navales)..

Oyarbide valoriza el plantel con que cuenta Redimec. “Días pasados le dimos premios a personas que hace 25 años que están con nosotros.  Toda la gente es de primera”, recalca el empresario, añadiendo que anhela que sus trabajadores sean proactivos, que se desafíe el orden preestablecido y que, básicamente, tengan aptitud para resolver problemas.
“Siempre les digo que yo no les pago el sueldo, sino que se lo gana cada uno. Y si alguno no tiene alguna virtud como para ganarse el sueldo, no puede tener un lugar en Redimec”, aclara.

Entre sus principios, la empresa busca fomentar “un ambiente interno de innovación, colaboración y confianza”, buscando conducir siempre sus acciones “con integridad y vivir los valores  de la compañía.

Su misión es “brindar soluciones integrales en distintos ámbitos a través de la utilización de tecnología de avanzada, con asesoramiento especializado, de acuerdo a la necesidad del cliente”, tal como lo indica Redimec en su portal.

Y su pretensión es la de “ser la empresa líder en el mercado latinoamericano, brindando la posibilidad de mantenimiento a la altura de los estándares internacionales”.

Fabián Oyarbide fue consagrado “el empresario del año” en 2016, obteniendo en Tandil la “Distinción Juan Fugl de la Industria”.  Y fue distinguido en dos oportunidades por la Aircraft Electronic Asociattion, entre otros tantos reconocimientos a él y a su empresa. En 2011 la revista “Aviones News” reconoció a Redimec colocándola en la tapa del mes de septiembre.

Los obstáculos y las adversidades, lejos de desanimar a Oyarbide, lo impulsaron a superarlos  Es de los que creen que las crisis son una oportunidad,  “Si me caigo, seguramente voy a pensar en lo que no me pasó. Y no en lo que me pasó. Es algo innato en mí. Me cuesta ser pesimista”, insiste el entusiasta empresario. Y concluye: “No se logra nada quejándose. Nosotros nos ocupamos del problema y vemos de qué forma resolverlo. La estrategia siempre ha sido tratar de tener diversidad de temas. No hay un tema que te salva. Te salvan todos”.

Compartí en las redes sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Recibi las noticias más importantes en tu casilla de mail