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The Ocean Cleanup y una misión casi imposible

La organización quiere eliminar el 90% del plástico flotante en los océanos para 2040.

En la actual lucha contra el cambio climático, existe un actor que pretende dar el gran golpe: The Ocean Cleanup es una organización sin fines de lucro, creada en 2013, que espera eliminar el 90% del plástico flotante de los océanos del mundo para 2040.

Según las capacidades actuales del grupo, en el mejor de los casos, podría eliminar 20.000 toneladas anuales de plástico, lo que representaría una pequeña fracción de los 11 millones de toneladas que hay en los océanos hoy en día (según The Pew Charitable Trusts, esa cifra podría elevarse hasta los 29 millones de toneladas para 2040).

The Ocean Cleanup es financiado por donaciones en efectivo y empresas como Coca-Cola o AP Moller-Maersk y, actualmente, tiene activos fijos de más de US$ 51 millones. Por ello, pese a la crítica situación, la organización no se da por vencida.

En uno de sus últimos despliegues de 120 horas, el Sistema 002, o “Jenny”, recogió 8,2 toneladas de plástico, lo cual fue descripto por el portavoz de The Ocean Cleanup, Joost Dubois, como un buen primer paso.

El primer gran objetivo es el Great Pacific Garbage Patch (isla de basura). Esta es la zona del océano cubierta por desechos marinos más grande del mundo y ocupa 1,6 millones de kilómetros cuadrados en el Pacífico norte, entre California y Hawái.

Se estima que en dicha región hay, al menos, 79.000 toneladas de plástico y, según el Foro Económico Mundial, si el flujo de plástico no cesa, esos mares contendrán más masa plástica que peces para 2050.

La principal herramienta de The Ocean Cleanup es su sistema “Jenny”. En un primer momento, la organización creada por Boyan Slat planeó usar un sistema flotante autónomo impulsado por el viento, las olas y las corrientes para eliminar el plástico. Sin embargo, el sistema, denominado Wilson, se balanceó ineficazmente junto a la basura hasta que finalmente se rompió. 

Aquí es cuando aparece el sistema Jenny: dos buques de Maersk propulsados ​​por combustible remolcan el sistema de captación en forma de herradura de 520 metros de ancho a través de la superficie del océano y una cámara subacuática ayuda a garantizar que la vida marina no se enrede. El mismo tiene la capacidad de recoger plásticos de tan solo 1 centímetro de diámetro.

Ahora, el objetivo es desplegar eventualmente de 10 a 15 sistemas Jenny de rango ampliado, impulsados ​​por 20 a 30 barcos, para operar las 24 horas los 365 días del año en el parche de basura. Esto les permitiría recuperar entre 15.000 y 20.000 toneladas de plástico al año.

Sin embargo, algunos de los problemas sería que esto costaría cientos de millones de dólares, además de que se dependería de barcos que liberan gases de efecto invernadero. En este sentido, The Ocean Cleanup explicó que está comprando créditos de carbono para compensar el uso de combustible pesado y agregó que Maersk está experimentando con biocombustibles menos contaminantes.

Aunque su intención es buena, queda claro que sus capacidades serán insuficientes para cumplir con su objetivo. Por ello, The Ocean Cleanup insiste con que el primer y más importante paso es dejar de arrojar plástico al mar.

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