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Terminó la COP26: ¿éxito o fracaso?

La cumbre del clima de Glasgow, Escocia, finalmente llegó a su fin, aunque muchos no quedaron conformes con sus resultados.

Tras dos semanas de arduas negociaciones, la 26° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) llegó a su fin el pasado sábado 13 de noviembre. En un principio, estaba pautado que el evento terminaría el viernes 12 de noviembre. Sin embargo, negociando contrarreloj, los delegados decidieron posponer el cierre un día más para alcanzar un mejor acuerdo.

Pero, más allá de las buenas intenciones, muchos se han mostrado decepcionados con el Pacto de Glasgow en el que los 197 países firmantes aceptaron acelerar la lucha contra el cambio climático y perfilar las bases de su futura financiación, aunque no pudieron garantizar el objetivo de limitar el calentamiento global a 1, 5º C.

En este sentido, António Guterres, secretario general de la ONU, explicó que esto “es un paso importante pero no es suficiente. Debemos acelerar la acción climática para mantener vivo el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados”.

“Sé que están decepcionados. Pero el camino del progreso no siempre es una línea recta. A veces hay desvíos. A veces hay zanjas. Pero sé que podemos conseguirlo. Estamos en la lucha de nuestras vidas, y esta lucha debe ganarse. Nunca se rindan. Nunca retrocedan.  Sigan empujando hacia adelante”, agregó.

Uno de los grandes logros es que se propuso que los países presenten sus nuevos compromisos de recortes de emisiones a finales de 2022, tres años antes de lo previsto, aunque “teniendo en cuenta las diferentes circunstancias nacionales”.

Sin embargo, no hubo un gran acuerdo en lo que respecta a la reducción del uso y financiación de los combustibles fósiles debido a la oposición de China e India, dos de los cuatro países más contaminantes del mundo.

Los dos gigantes asiáticos, altamente dependientes del carbón, no aceptaron que en el texto figurara la idea de “la eliminación de la energía de carbono no estabilizado y de los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles”, por lo que se terminó adoptando una “reducción progresiva” del uso del carbón.

Tampoco se alcanzó un acuerdo sobre la promesa que los países ricos hicieron en 2009 de donarle a los países en desarrollo US$ 100.000 millones anuales para que puedan realizar la transición verde. El texto reconoce y “lamenta profundamente” esa situación, por lo que “urge a los países desarrollados a duplicar como mínimo sus contribuciones colectivas para la adaptación de los países en desarrollo, en base a los niveles de 2019, de aquí a 2025”.

Pero, más allá de que el texto final dejó mucho que desear, estas dos semanas han sido positivas si se tienen en cuenta los históricos acuerdos que se alcanzaron como la declaración entre EE.UU. y China para cooperar en la materia, la promesa de frenar la deforestación para 2030 y un programa para reducir 30% de las actuales emisiones de metano para 2030.

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