La escalada del conflicto en Medio Oriente durante marzo volvió a colocar a China en una posición estratégica compleja, obligándola a equilibrar sus intereses energéticos, comerciales y diplomáticos en un contexto de alta volatilidad internacional.
Según el informe del Instituto de Estrategia Internacional (CERA), el recrudecimiento del conflicto —tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán— generó disrupciones logísticas en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita cerca del 20% del petróleo global y el 25% del gas natural licuado.
El impacto inmediato se trasladó a los mercados energéticos. El precio del petróleo superó los USD 100 por barril, impulsando el costo de combustibles y generando presión sobre las cadenas logísticas globales, en un escenario donde varias navieras optaron por rutas alternativas ante el riesgo en la zona.

Fuente: Camara Exportadora de la República Argentina
En este contexto, China —principal importador mundial de crudo— se posiciona entre los países más expuestos. Las restricciones en el paso por Ormuz afectan directamente su abastecimiento energético, lo que llevó a Beijing a avanzar en negociaciones con Irán para asegurar el flujo de petróleo y garantizar mecanismos de pago a través de sistemas propios como el CIPS.
El informe señala además que en 2025 los países de Medio Oriente representaron el 36% de las importaciones chinas de combustibles minerales, reflejando la dependencia estructural de esa región para su matriz energética.
Frente a este escenario, China adoptó una postura diplomática moderada. Por un lado, cuestionó las acciones militares por considerarlas violaciones al derecho internacional; por otro, evitó un alineamiento directo, priorizando la estabilidad de sus vínculos con los distintos actores involucrados.
Fuente: Camara Exportadora de la República Argentina
En paralelo, el gobierno chino implementó medidas internas para contener el impacto económico, incluyendo restricciones a la exportación de combustibles refinados y fertilizantes, con el objetivo de garantizar el abastecimiento interno y moderar la volatilidad de precios.
En este escenario, la evolución del conflicto en Medio Oriente introduce un factor de incertidumbre adicional sobre los costos energéticos y las rutas comerciales, con efectos que se proyectan sobre la logística global y el comercio internacional.
Redación por dataPORTUARIA
Fuente: En Cont@cto CHINA - CERA