Por: Ricardo E. Partal Silva
El estado de la infraestructura física es el termómetro que mide la competitividad y, sobre todo, la seguridad de una nación. Hoy, las imágenes y registros audiovisuales de uno de los pasos más críticos de Argentina nos devuelven un diagnóstico alarmante: entre las ciudades de La Adela (provincia de La Pampa) y la ciudad de Río Colorado (provincia de Río Negro); el puente situado sobre la ruta nacional n°22, que actúa como arteria principal de ingreso y egreso a la Patagonia se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema, operando bajo condiciones que desafían cualquier norma de ingeniería y seguridad vial.
Un relevamiento reciente permite observar patologías graves en la estructura. Se registran grietas longitudinales y transversales de gran envergadura en la calzada, desprendimientos de concreto que exponen las armaduras de hierro a la corrosión, juntas de dilatación destruidas. El video capturado en el lugar muestra una vibración y un estado de la carpeta que sugieren que la capacidad de resiliencia del material ha llegado a su límite. No hablamos de baches estéticos; hablamos de una estructura que da señales claras de fatiga terminal.

Fuente. Ricardo E. Partal Silva - Especialista en Logística Internacional. Experto en Corredores Bioceánicos
Lo más preocupante no es solo el deterioro natural, sino la gestión de las cargas que lo transitan. Mientras que la normativa técnica general de Vialidad Nacional establece parámetros rigurosos para la preservación de estas estructuras, la realidad en el terreno es diametralmente opuesta:
La solución no es un misterio para el Estado. Existe un proyecto con estudios técnicos aprobados desde hace más de una década que contempla la construcción de un puente paralelo. Esta obra permitiría un sistema de circulación dual (ida y vuelta), descongestionando el flujo actual y brindando una alternativa segura.

Fuente. Ricardo E. Partal Silva - Especialista en Logística Internacional. Experto en Corredores Bioceánicos
Además, el proyecto original integra un Centro de Atención al Transportista, una infraestructura necesaria para una “logística justa” y el bienestar de quienes mueven la economía del país. El hecho que este estudio lleve diez años sin ejecutarse es una muestra que el costo de la inacción será, inevitablemente, mucho mayor que el de la obra misma.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Ricardo E. Partal Silva - Especialista en Logística Internacional. Experto en Corredores Bioceánicos