La actividad pesquera retomó su ritmo tras el receso de Semana Santa, pero lo hizo en un contexto marcado por el deterioro de las condiciones económicas del sector. Según describe Antonella en una nota publicada el 6 de abril, la combinación de costos en alza y menores ingresos en dólares redefine la viabilidad de la operatoria diaria de los buques.
En este escenario, cada salida a pesca es evaluada bajo criterios más estrictos, en algunos casos con resultados negativos desde el punto de vista económico.
El principal factor de presión proviene del incremento de los costos en pesos, impulsados por el combustible y la indexación generalizada de precios. Al mismo tiempo, la evolución del tipo de cambio afecta la competitividad exportadora, reduciendo los ingresos medidos en dólares.
Esta combinación impacta de forma directa en los márgenes del negocio, especialmente en los segmentos más sensibles de la flota, donde producir resulta más costoso y vender en el exterior genera retornos más bajos.
El informe señala que la situación no es homogénea dentro del sector. Algunas empresas cuentan con mayor escala, diversificación o composición de capturas que les permite sostener la actividad bajo condiciones más favorables.
Sin embargo, en la flota intermedia y fresquera de altura, los costos operativos superan en numerosos casos la capacidad de generación de valor, lo que lleva a una revisión constante de cada marea.
El contexto también impacta en actividades vinculadas, como la industria naval. La caída de la rentabilidad reduce la inversión en renovación de flota, mantenimiento y mejoras estructurales.

Foto. Parte de Pesca
En este marco, las decisiones empresarias tienden a concentrarse en sostener la operatividad mínima, postergando inversiones de mayor plazo.
El cierre del período de mayor consumo asociado a Semana Santa dejó al descubierto una menor capacidad de recuperación de precios, particularmente en especies destinadas al mercado interno como la merluza.
Con el ingreso al tramo invernal, el nivel de actividad queda expuesto a una demanda más débil y a una estructura de costos más exigente.
El escenario se desarrolla en paralelo a una agenda de reuniones entre el sector público y privado, con el objetivo de analizar la situación y evaluar posibles alternativas.
Mientras tanto, la dinámica del tipo de cambio y la evolución de los costos continúan siendo variables centrales para la actividad, en un contexto donde el sector mantiene una fuerte dependencia de los mercados externos.
La situación del sector pesquero tiene efectos directos sobre la cadena de valor y sobre las economías regionales vinculadas a la actividad portuaria.
La continuidad operativa de los buques incide en el nivel de actividad de plantas, talleres, servicios logísticos y empleo en las ciudades costeras.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Pescare - Antonella