Las cadenas logísticas europeas enfrentan un escenario de creciente presión operativa debido a la evolución del conflicto en Medio Oriente, que está afectando tanto los costos energéticos como la estabilidad de los principales corredores de transporte. Según el informe de mercado de Maersk para abril de 2026, la visibilidad sobre la evolución de la situación sigue siendo limitada, lo que introduce un alto nivel de incertidumbre en la planificación logística.
Uno de los principales impactos se observa en el aumento de los costos energéticos, impulsado por las restricciones en el suministro global de combustibles. Aproximadamente el 20% del combustible mundial transita por el estrecho de Ormuz, lo que convierte a la región en un punto crítico para el abastecimiento energético.
Este contexto está generando un aumento significativo en los costos del transporte terrestre e intermodal, llevando a operadores logísticos a aplicar ajustes tarifarios para sostener la continuidad de los servicios y asegurar la disponibilidad de capacidad en la red.
En el plano operativo, puertos clave como Rotterdam registran retrasos en la llegada de buques debido a condiciones climáticas adversas y congestión en terminales. La alta ocupación de patios está elevando los niveles de densidad, lo que obliga a los operadores a solicitar la retirada rápida de contenedores para evitar bloqueos operativos.
En paralelo, en el Mediterráneo occidental se han registrado cierres de terminales por condiciones meteorológicas severas, lo que ha generado acumulación de carga y desajustes en los itinerarios marítimos. Como respuesta, se están implementando medidas como omisiones de puertos para recuperar la confiabilidad de los servicios.
La red intermodal también enfrenta disrupciones relevantes. En España, el cierre del túnel ferroviario de Rubí por reparaciones estructurales afecta los servicios internacionales en el eje Barcelona–Francia, obligando a suspender temporalmente conexiones clave y a buscar rutas alternativas.
Estas interrupciones reflejan la vulnerabilidad de las cadenas logísticas frente a eventos tanto geopolíticos como de infraestructura, incrementando la complejidad en la coordinación del transporte multimodal.
El impacto del conflicto también se extiende al transporte aéreo, donde aproximadamente un tercio de la capacidad Asia–Europa depende de rutas que atraviesan Medio Oriente. Las restricciones en estos corredores están reduciendo la disponibilidad de espacio y aumentando la imprevisibilidad operativa.
En el segmento de e-commerce, estas disrupciones generan mayores tiempos de tránsito, desvíos de rutas y aumento de costos, lo que obliga a las empresas a replantear sus estrategias logísticas y a acercar inventarios a los mercados de consumo para mejorar tiempos de entrega.
Frente a este escenario, muchas empresas están revisando sus estrategias de abastecimiento, evaluando la diversificación de proveedores y la adopción de esquemas de nearshoring. La inestabilidad en los corredores tradicionales está impulsando un rediseño de las cadenas de suministro, con mayor foco en resiliencia y flexibilidad.
Este proceso también se traduce en una mayor integración del riesgo geopolítico dentro de la planificación logística, convirtiéndose en un factor estructural en la toma de decisiones.
El informe refleja un escenario donde la combinación de factores geopolíticos, energéticos y operativos está redefiniendo el funcionamiento de las cadenas logísticas en Europa. La necesidad de adaptarse a disrupciones constantes obliga a los operadores a incorporar mayor flexibilidad, diversificación de rutas y herramientas de planificación más avanzadas.
En este contexto, la resiliencia logística se consolida como un elemento clave para sostener la continuidad operativa en un entorno global cada vez más complejo.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Maersk Europe Market Update – April 2026