El mercado internacional de granos muestra una tendencia alcista para la soja, impulsada por el encarecimiento de insumos clave y el fortalecimiento de la demanda vinculada a los biocombustibles.
En las últimas semanas, el precio de los fertilizantes nitrogenados registró incrementos de hasta el 40%, en un contexto marcado por el aumento del costo de la energía y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Este escenario está incidiendo directamente en las decisiones productivas, especialmente en Estados Unidos, donde los productores se preparan para iniciar la siembra de la nueva campaña.
Según explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, “los altos costos de insumos, especialmente fertilizantes, están empujando a los productores a volcarse hacia la soja, que requiere menor inversión relativa”.
Foto. El Medio del Campo
En este contexto, se anticipa un cambio en la asignación de superficie, con una posible migración desde cultivos como el maíz hacia la soja, tanto en Estados Unidos como en otras regiones productoras.
El informe oficial de intención de siembra del USDA, previsto para fines de marzo, será una referencia clave, aunque el mercado considera que podría no reflejar completamente el impacto reciente de los costos.
A nivel global, también se observan señales de reconfiguración productiva en Europa, con un mayor interés por las oleaginosas frente a los cereales.
Otro factor relevante es la evolución de las políticas energéticas. En Estados Unidos, nuevas normas establecen objetivos de mezcla de biocombustibles por más de 26.000 millones de galones para 2026, superando las previsiones iniciales.
El mercado interpreta estas medidas como un impulso a la demanda de aceite de soja, fortaleciendo las perspectivas para el complejo oleaginoso.
En paralelo, la evolución del mercado energético también incide en los precios agrícolas. El petróleo Brent registra subas recientes y se ubica en torno a los USD 114,5 por barril, mientras que el etanol y el biodiésel también muestran incrementos.
A estos factores se suman restricciones en la oferta de fertilizantes, como las limitaciones a las exportaciones de nitrato de amonio por parte de Rusia, que continúan presionando sobre los costos productivos.
“Todo esto genera una presión alcista indirecta sobre los granos, porque incrementa los costos de producción y condiciona las decisiones de siembra”, sostuvo Romano.
El conjunto de estas variables configura un escenario en el que la soja gana competitividad relativa frente a otros cultivos, con impacto en la estructura productiva y en la dinámica de los mercados internacionales.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: CAMPO en Acción