El conflicto iniciado a fines de febrero de 2026 en Medio Oriente generó un fuerte incremento en los precios internacionales de la energía y los fertilizantes, con efectos directos sobre los costos de producción agropecuarios en Argentina.
De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (IEE-SRA), el principal canal de transmisión del impacto es el aumento del gasoil, que incide directamente en los costos de cosecha y transporte.
Desde el inicio del conflicto hasta el 25 de marzo, el petróleo registró subas superiores al 40%, mientras que en el mercado local el gasoil acumuló un incremento del 22% y la urea aumentó más del 42%.
El aumento del gasoil tiene un efecto inmediato en la campaña agrícola en curso. Según el informe, el combustible representa en promedio el 15% del costo de cosecha, por lo que una suba del 22% implica un incremento del 3,3% en esa actividad.
En el caso del transporte, el impacto es aún más relevante: el gasoil explica aproximadamente un tercio del costo del flete, lo que se traduce en aumentos estimados de entre 6% y 7% en los costos logísticos.

Foto. El Semiárido
Este efecto se intensifica a medida que aumenta la distancia a los puertos. Por ejemplo, el costo del flete puede incrementarse entre 3 y 5 dólares por tonelada según el recorrido, afectando especialmente a las regiones más alejadas del sistema portuario.
El informe también señala que el impacto del aumento logístico es mayor en cultivos como maíz y trigo, donde el peso del transporte sobre el valor final del producto es más elevado que en la soja.
En este sentido, el costo del flete puede representar entre el 20% y el 22% del valor del maíz y el trigo, mientras que en la soja se ubica en torno al 11% en distancias medias.
Además del gasoil, el segundo canal relevante es el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados. A nivel internacional, la urea aumentó más del 36% en pocas semanas, mientras que en el mercado local el incremento alcanzó el 42%.
Este comportamiento responde principalmente al aumento del precio del gas, insumo clave para su producción, y a la concentración de la oferta en regiones afectadas por el conflicto.
Si bien el impacto de los fertilizantes es limitado en la campaña actual, el informe advierte que podría trasladarse con mayor intensidad a la campaña fina 2026/27.
En un escenario de continuidad del conflicto, los costos totales de producción podrían incrementarse entre 9,5% y 11%, dependiendo de la distancia a los puertos.
Para un establecimiento ubicado a 300 kilómetros, el aumento estimado es del 9,5%, mientras que para aquellos a más de 600 kilómetros podría alcanzar el 11%.
En términos absolutos, el informe estima un incremento de aproximadamente 58 dólares por hectárea en el costo de producción del trigo, explicado principalmente por la suba de la urea y, en menor medida, por el impacto del gasoil en las labores y el transporte.
El alcance final del impacto dependerá de la duración del conflicto y de su coincidencia con las decisiones productivas. En el corto plazo, el efecto se concentra en los costos de cosecha y logística, mientras que en un escenario prolongado podría extenderse a toda la estructura de costos agrícolas.
En ese contexto, el informe identifica dos factores centrales que explican la presión sobre el sector: el aumento del gasoil y el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Sociedad Rural Argentina