En la Amazonía brasileña, la logística energética tiene una particularidad estructural: los ríos no son solo una vía de transporte, sino el eje central del abastecimiento. En estados como Amazonas, Pará y Rondônia, cerca del 90% del combustible depende en algún punto de la cadena de distribución del transporte fluvial.
Esta dependencia no responde únicamente a una elección operativa, sino a las condiciones geográficas de la región. En amplias zonas del norte de Brasil, donde la conectividad terrestre es limitada o inexistente, las vías navegables se consolidan como la principal alternativa para garantizar el suministro de gasolina y diésel a ciudades del interior y centros productivos.
El esquema logístico combina transporte marítimo y fluvial. El combustible llega en grandes buques a terminales portuarias y, desde allí, es redistribuido a través de convoyes de barcazas que recorren los ríos amazónicos hasta los centros de distribución regionales.
Según datos del Instituto Brasileño de Petróleo y Gas (IBP), este sistema constituye la columna vertebral de la distribución en la región. Solo en el corredor entre Miritituba y Santarém se movilizan alrededor de 1,2 millones de metros cúbicos de combustibles y biocombustibles por año, lo que da cuenta de la escala de la operatoria.
El impacto de esta logística va más allá del transporte. La navegación fluvial sostiene el funcionamiento de estaciones de servicio, actividades comerciales y centrales termoeléctricas que abastecen sistemas aislados de generación de energía, fundamentales en zonas no interconectadas.
La eficiencia del sistema, sin embargo, está fuertemente condicionada por la estacionalidad de los ríos. Las variaciones en los niveles de agua a lo largo del año inciden directamente en la capacidad de transporte.
Durante los períodos de sequía, la reducción del calado obliga a las embarcaciones a operar con menor carga, lo que incrementa los costos logísticos y reduce la eficiencia del sistema. En contraste, durante la temporada de lluvias, el aumento del nivel de los ríos permite optimizar la capacidad de transporte.
Para mitigar estos efectos, las empresas del sector implementan estrategias de anticipación, trasladando mayores volúmenes durante los períodos de mayor navegabilidad y generando stocks en centros logísticos clave como Manaus y Porto Velho.
En paralelo, el mantenimiento de las vías navegables —a través de dragado, señalización y monitoreo— se vuelve un factor crítico para garantizar la continuidad del abastecimiento y reducir la incertidumbre operativa.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Portos e Aeroportos