El ingreso de divisas del complejo agroexportador muestra señales claras de recuperación y podría cerrar marzo en torno a los US$2000 millones, lo que implicaría un salto del 55% respecto a febrero, cuando se habían liquidado US$1289 millones.
Según detalla Pilar Vázquez, en base a estimaciones de analistas del sector, el repunte responde principalmente al avance de la cosecha, un mayor dinamismo en las operaciones comerciales y un incremento en los volúmenes comprometidos para exportación.
El cambio de tendencia se explica, en gran medida, por la reactivación del comercio exterior. De acuerdo con el analista Javier Preciado Patiño, hacia el 20 de marzo ya se habían registrado 7,3 millones de toneladas en exportaciones, con proyecciones de alcanzar o incluso superar los 9 millones de toneladas hacia fin de mes. Esto representaría un aumento significativo frente a febrero y también en comparación interanual.
Dentro de este volumen, el maíz aparece como el principal protagonista, concentrando más de la mitad de las exportaciones del mes. Este cultivo no solo lidera los embarques, sino que también se posiciona como el principal generador de flujo de divisas en el corto plazo.
En la misma línea, el analista Gustavo López señaló que el volumen de embarques muestra un salto relevante, al pasar de 6,4 millones de toneladas en febrero a más de 10 millones en marzo, lo que anticipa un mayor ingreso de dólares en las próximas semanas.
Sin embargo, el escenario todavía presenta matices. A pesar del mayor volumen, el mercado opera con cautela, especialmente en el complejo sojero. La volatilidad internacional, sumada a la incertidumbre local y a antecedentes recientes como cambios en las retenciones, continúa condicionando el ritmo de nuevas ventas.
En este contexto, la analista Paulina Lescano advirtió que parte del flujo actual podría estar influido por operaciones anticipadas meses atrás, lo que obliga a analizar con prudencia el nivel real de ingreso de divisas.
Del lado de los productores, también se observa un cambio en el comportamiento comercial. El maíz se consolidó como el cultivo más dinámico, tanto para cubrir necesidades financieras como para aprovechar precios considerados atractivos a nivel local. La comercialización del cereal ya supera el 30% de la cosecha esperada, duplicando el ritmo del año pasado.
El girasol sigue una tendencia similar, mientras que la soja —que venía rezagada— comenzó a mostrar una mayor activación en las últimas semanas, acompañada por una mejora en los precios.
En paralelo, el contexto productivo acompaña. Con una campaña agrícola que se encamina a niveles elevados —con estimaciones cercanas a las 150 millones de toneladas—, el sector se posiciona nuevamente como uno de los principales motores de generación de divisas para la economía argentina.
En este escenario, el avance de la cosecha y la evolución de los precios internacionales serán determinantes para confirmar si este repunte logra sostenerse en los próximos meses.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Pilar Vazquez - La Nación Campo