La campaña de trigo 2026/27 en Argentina se encamina a un escenario de ajuste, con una posible reducción en la superficie sembrada como consecuencia del fuerte incremento de costos, en particular de los fertilizantes, en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas.
Según anticipó la Bolsa de Cereales de Córdoba, el área podría ubicarse en torno a 1,4 millones de hectáreas, lo que implicaría una caída del 3% interanual. El dato, si bien se mantiene por encima del promedio histórico, confirma una tendencia de retracción en la intención de siembra.
Tal como analiza el periodista especializado Ignacio Rivero, el trigo enfrenta una combinación de factores que presionan la rentabilidad y condicionan la planificación de la campaña fina, en un contexto donde los márgenes se vuelven cada vez más ajustados.
Uno de los principales factores que explican este escenario es el aumento de los insumos agrícolas, especialmente los fertilizantes. La urea registró subas del 25% en apenas un mes, mientras que los productos fosfatados también evidenciaron incrementos significativos.
Este fenómeno está directamente vinculado al contexto global, donde la guerra en Medio Oriente impacta en el precio del petróleo y en toda la cadena de insumos agrícolas.
Según datos sectoriales, los fertilizantes nitrogenados aumentaron entre 150 y 200 dólares, afectando de manera directa los costos de implantación.
Con un rinde esperado de 40 quintales por hectárea y precios estimados en US$ 216 por tonelada, los márgenes se vuelven extremadamente finos. En este contexto, el rinde de indiferencia se ubica en:
Esto deja a muchos productores en una situación límite, donde apenas logran cubrir costos, especialmente considerando fletes, impuestos y arrendamientos.
En regiones clave como el sur de Santa Fe, técnicos advierten que los números no cierran, lo que podría traducirse en una reducción del área o en una menor aplicación de fertilizantes, con impacto directo en los rindes y la calidad del cultivo.

Foto. Expoagro
A pesar de este contexto, el factor climático aparece como un elemento favorable. La buena disponibilidad de humedad en los perfiles genera expectativas positivas y podría sostener parte de la superficie proyectada.
El trigo continúa siendo una pieza clave dentro de la rotación agrícola y del sistema productivo, pero enfrenta desafíos estructurales vinculados a la rentabilidad, la presión de costos y las condiciones macroeconómicas.
En este escenario, el principal desafío será recomponer los márgenes en un contexto de alta volatilidad, donde también inciden factores como las retenciones, el acceso al financiamiento y la dinámica de los mercados internacionales.
No obstante, el sector aún identifica oportunidades, entre ellas la creciente demanda global de alimentos, la posibilidad de agregar valor en origen y el uso de herramientas financieras como los mercados de futuros para mitigar riesgos.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Ignacio Rivero - AgroLatam