La cosecha de maíz temprano comenzó a tomar ritmo en la región núcleo y ya cubre cerca del 10% del área sembrada, equivalente a unas 150.000 hectáreas. Los primeros resultados muestran rindes promedio en torno a 100 quintales por hectárea, un nivel cercano al promedio histórico regional, aunque con diferencias muy marcadas entre zonas productivas.
El avance de la trilla se aceleró en los últimos días impulsado por el temor a nuevas tormentas fuertes en la región, lo que llevó a los productores a intensificar las jornadas de cosecha para anticiparse a posibles eventos climáticos adversos.
Durante la primera semana de marzo se registraron lluvias intermitentes en la región núcleo, aunque con una distribución muy desigual. En el oeste se registraron acumulados de 50 a 64 milímetros en localidades como Idiazábal, Monte Buey, Bengolea, Hernando, Canals, Laboulaye y Bellville.
En contraste, el este recibió precipitaciones mucho menores: localidades como Santa Teresa, Zavalla, Chovet, Rosario, Pergamino, Ramallo y Baradero registraron entre 22 y apenas 2 milímetros.
Las precipitaciones en el oeste estuvieron acompañadas por episodios de tormentas intensas con ráfagas de viento que provocaron caída de árboles y cortes de energía eléctrica. El granizo, en cambio, fue más aislado que en la semana anterior, cuando afectó cerca de 30.000 hectáreas de maíz en el corredor Armstrong-Inriville.

Los primeros resultados de la cosecha muestran un patrón productivo que podría caracterizar a la campaña 2025/26: un promedio regional aceptable pero con grandes brechas de rendimiento.
Mientras que en el oeste de la región núcleo los rindes superan los 105 qq/ha, una amplia franja del este —especialmente en los alrededores de Rosario y hacia el sur— presenta resultados considerablemente más bajos, con rindes que se ubican entre 70 y 80 qq/ha.
Dentro de esta zona, el departamento Constitución aparece como uno de los más afectados por la falta de agua durante el ciclo del cultivo.
El informe también destaca que, incluso en áreas con buenos resultados promedio, la dispersión de rindes es muy elevada. En Marcos Juárez, por ejemplo, se registran diferencias de hasta 95 quintales por hectárea entre los mejores y los peores lotes.
Al 24 de febrero de 2026, el rinde de indiferencia para el maíz temprano en campos alquilados se calculaba en 98 qq/ha, un nivel muy cercano al promedio regional que muestran los primeros datos de cosecha.
En el centro-sur de Santa Fe, donde la cosecha alcanza el 13% del área, los rindes se ubican alrededor de 100 qq/ha. En Carlos Pellegrini, los primeros lotes cosechados se ubican entre 90 y 120 qq/ha.
En el sur de la provincia el avance llega al 19%, mientras que en Bigand ya se levantó cerca del 35% del área, con rindes que rondan los 90 qq/ha.
En Venado Tuerto, con apenas un 2% cosechado, los primeros lotes muestran resultados superiores a 100 qq/ha, con picos de hasta 130 qq/ha.
En el norte bonaerense, en la zona de Colón, el avance es del 5% y los técnicos destacan rindes superiores a 100 qq/ha, con promedios de 125 a 145 qq/ha y picos de hasta 210 qq/ha en lotes de alto manejo.
En el sudeste de Córdoba, donde la cosecha ronda el 5%, los rindes promedio en Marcos Juárez se ubican cerca de 120 qq/ha, aunque con una variabilidad que va desde 70 hasta 165 qq/ha.