La industria avícola argentina volvió a mostrar en 2025 su capacidad de sostener volumen, consumo y presencia internacional en un contexto económico complejo. Según el Anuario 2025 del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la producción de carne de pollo alcanzó las 2,47 millones de toneladas, consolidando uno de los niveles más altos de la serie histórica.
En términos de faena, el año cerró con 750 millones de cabezas, lo que representó una variación de 1,5% respecto de 2024. La actividad continúa fuertemente concentrada en Entre Ríos, que explicó el 50,39% del total nacional, seguida por Buenos Aires con 35,47%. Entre ambas provincias se concentra más del 85% del procesamiento del país.
El anuario también destaca que en 2025 nacieron 1.037 millones de pollos, reflejando un nivel de actividad sostenido en toda la cadena productiva.
En el mercado interno, el consumo aparente alcanzó los 49,4 kilos por habitante por año, con un crecimiento de 0,9 kilos respecto de 2024. El dato confirma la estabilidad del pollo como proteína central en la dieta argentina.
En paralelo, el comportamiento de los precios resultó un factor clave para sostener esa demanda. Mientras la inflación anual fue de 31,55%, el precio del pollo entero al consumidor registró una variación del 19% durante 2025, ubicándose por debajo del índice general. Esto reforzó su posicionamiento como alternativa competitiva frente a otras carnes.
En materia de comercio exterior, el sector exportó 206.436 toneladas durante el año. Aunque el volumen mostró una leve caída interanual (-1,8%), el valor exportado creció 4,9%, evidenciando mejores precios internacionales.
Argentina colocó productos avícolas en 76 países, con Vietnam, Sudáfrica, Chile, China y República Democrática del Congo entre los principales destinos. El promedio mensual exportado se ubicó en torno a las 17.200 toneladas.
El desempeño estuvo atravesado por la dinámica sanitaria. En agosto de 2025 se registró un brote de Influenza Aviar Altamente Patógena en la provincia de Buenos Aires, que implicó suspensiones temporales en algunos mercados clave. No obstante, tras las medidas aplicadas y la recuperación del estatus sanitario, el sector logró sostener su flujo exportador.
El anuario también pone el foco en la sustentabilidad. Durante 2025 se presentó el “Primer Informe de Pollo Entero: Inventario de Ciclo de Vida 2024”, que analizó la huella ambiental del 75% del sector bajo estándares ISO 14040 y 14044. El estudio evaluó todo el proceso productivo, desde la producción de granos hasta el consumo final.
En paralelo, CEPA reforzó su presencia internacional mediante la participación en ferias estratégicas como SIAL China y ANUGA, además de misiones comerciales en el sudeste asiático, profundizando la inserción en mercados de alto valor.
Fundado en 1966, CEPA representa al 90% de los productores argentinos registrados en SENASA. El sector sostiene su competitividad sobre cuatro pilares productivos: genética, nutrición, manejo y bioseguridad.
Con casi 50 kilos per cápita de consumo interno, más de 2,4 millones de toneladas producidas y una red exportadora que alcanza 76 destinos, la avicultura argentina cerró 2025 reafirmando su rol estratégico tanto en el abastecimiento del mercado doméstico como en la generación de divisas.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Anuario - CEPA