El equilibrio comercial entre Estados Unidos y China volvió a moverse en febrero. Y esta vez, el resultado fue favorable para Beijing.
Un informe del Instituto de Estrategia Internacional de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) sostiene que la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de declarar ilegales determinados aranceles aplicados bajo la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) modifica sustancialmente el esquema arancelario vigente y mejora la posición estratégica china.
El 20 de febrero, en un fallo de 6 votos contra 3, el máximo tribunal estadounidense determinó que la IEEPA permite al presidente “regular” importaciones en contextos de emergencia nacional, pero no introducir impuestos sin una delegación explícita del Congreso. La sentencia también cuestionó el alcance de las “emergencias nacionales” invocadas para justificar la aplicación de aranceles.
El fallo dejó sin efecto dos componentes clave del esquema arancelario aplicado durante la administración Trump:
En términos concretos, China fue uno de los países más beneficiados por la decisión judicial. De acuerdo con datos citados en el informe, el arancel promedio ponderado por comercio que Estados Unidos aplica a China se redujo en casi 10 puntos porcentuales.
Esto no significa el fin de la disputa comercial, pero sí una modificación relevante en el balance de poder negociador.
El gobierno estadounidense reaccionó rápidamente para evitar una desprotección total del esquema arancelario. En paralelo al fallo, introdujo un arancel global del 10% bajo la Sección 122 de la Trade Act of 1974 —con posterior anuncio de elevarlo al 15%— que alcanza a todos los países, incluida China.
Además, permanecen sin cambios los aranceles aplicados bajo:
Es decir, la arquitectura arancelaria no desaparece, pero pierde dos herramientas clave que Washington utilizaba como instrumentos de presión directa sobre Beijing.
El informe subraya que este nuevo escenario fortalece la posición negociadora de China en el marco de la “tregua comercial” acordada entre Donald Trump y Xi Jinping hasta noviembre de 2026.
Con menos instrumentos arancelarios disponibles, Estados Unidos enfrenta una negociación más equilibrada. Al mismo tiempo, China mantiene vigentes las medidas que adoptó como represalia en 2025, lo que le otorga margen táctico adicional.
En este contexto, cobra especial relevancia la visita anunciada de Trump a Beijing, prevista entre el 31 de marzo y el 2 de abril. El encuentro podría redefinir los parámetros de la relación bilateral y marcar el rumbo de la próxima etapa de la disputa comercial.
Para la Argentina, el movimiento no es menor. China es actualmente su principal socio comercial y el primer origen de importaciones, mientras que Estados Unidos continúa siendo un actor clave en materia financiera, inversiones y acceso a organismos multilaterales.
Una reducción en la tensión arancelaria entre las dos mayores economías del mundo puede generar:
En un escenario internacional marcado por la fragmentación comercial y la competencia estratégica, cada modificación en la relación Washington-Beijing tiene efectos indirectos sobre América Latina.
La disputa no terminó. Pero el tablero cambió. Y, al menos por ahora, China juega con mejores cartas.
Redacción por dataPORTUARIA
Instituto de Estrategia Internacional – CERA, En Cont@cto China Nº 210, febrero 2026