lunes 02 de marzo de 2026 - Edición Nº2010

Informes | 2 mar 2026

Informe Especial | Energía y logística

Estrecho de Ormuz: geografía estratégica y tensión operativa en el principal punto crítico energético del mundo

14:00 |Cerca de 20 millones de barriles diarios —equivalentes a aproximadamente el 25% del comercio marítimo mundial de petróleo— atraviesan el Estrecho de Ormuz. La reciente escalada geopolítica en la región vuelve a poner en foco la vulnerabilidad estructural del corredor energético más sensible del sistema comercial global.


El Estrecho de Ormuz constituye el único corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y, a través de éste, con el océano Índico. Su posición geográfica lo convierte en paso obligado para las exportaciones energéticas de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, concentrando la salida marítima de toda la cuenca del Golfo.

Se ubica aproximadamente entre los 26° y 27° de latitud norte y entre los 56° y 57° de longitud este. Al norte limita con la provincia iraní de Hormozgán; al sur, con la península de Musandam, exclave del Sultanato de Omán, separado territorialmente del resto del país por Emiratos Árabes Unidos.

En su punto más angosto, el estrecho mide entre 33 y 39 kilómetros (18–21 millas náuticas). No obstante, el espacio efectivamente navegable es considerablemente menor. El Esquema de Separación de Tráfico (Traffic Separation Scheme – TSS), aprobado por la Organización Marítima Internacional, organiza el tránsito mediante dos carriles de aproximadamente 2 millas náuticas de ancho cada uno, separados por una franja de seguridad de otras 2 millas. En términos operativos, los buques de gran porte —incluidos VLCC y metaneros de máxima capacidad— transitan en un corredor de aproximadamente 6 millas náuticas dentro de un paso geográficamente restringido.

La profundidad del canal es apta para petroleros de gran calado y buques LNG sin restricciones estructurales permanentes. Sin embargo, la proximidad de la costa iraní y de islas estratégicas como Qeshm, Hormuz y Larak reduce la distancia entre infraestructura terrestre y ruta marítima principal, otorgando al entorno una sensibilidad geopolítica directa.

Volumen energético: magnitud y composición del flujo

El Estrecho de Ormuz se convierte entonces en el principal chokepoint (cuello de botella) del comercio energético global. En 2025 transitaron por el Estrecho de Ormuz aproximadamente 19,8 a 20 millones de barriles diarios (mb/d) de crudo y productos refinados, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) y la U.S. Energy Information Administration (EIA). Este volumen representa alrededor de un cuarto del comercio marítimo mundial de petróleo.

La composición del flujo muestra un predominio claro del crudo: cerca de 14,9 mb/d corresponden a crudo y condensados, mientras que aproximadamente 4,9 mb/d corresponden a productos refinados. Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Kuwait y Qatar concentran la mayor parte de estos embarques, lo que implica que prácticamente toda la producción exportable de la cuenca del Golfo depende del paso por este corredor.

En términos horarios, circulan por Ormuz más de 830.000 barriles por hora. Una reducción hipotética del 10% del tránsito equivaldría a retirar del mercado marítimo cerca de 2 mb/d, volumen comparable a la producción diaria total de varios países exportadores medianos.

El peso estratégico del estrecho también se extiende al gas natural licuado (GNL). Aproximadamente el 19% del comercio global de LNG atraviesa Ormuz. Más del 90% de las exportaciones de GNL de Qatar y una proporción significativa de las de Emiratos Árabes Unidos dependen de este paso.

A diferencia del petróleo, el mercado de LNG presenta menor elasticidad logística inmediata. La flota metanera es especializada, los contratos suelen ser de largo plazo y las terminales de regasificación están geográficamente determinadas, lo que reduce la capacidad de redireccionamiento ante interrupciones prolongadas.

Densidad operativa y tránsito marítimo

Más de 3.000 embarcaciones cruzan mensualmente el Estrecho de Ormuz, lo que equivale a más de 100 tránsitos diarios entre petroleros VLCC y Suezmax, buques LNG, portacontenedores y cargueros.

Este volumen se concentra, como vimos, en un corredor navegable efectivo de aproximadamente 6 millas náuticas. La relación entre volumen transportado y espacio disponible genera entonces una elevada densidad operativa, donde la eficiencia depende de flujos continuos y sincronizados.

En términos logísticos, cualquier alteración —demoras por seguridad, incremento de inspecciones, suspensión de tránsito o aumento de primas de seguro— se traduce rápidamente en congestión y reducción de capacidad efectiva. La UNCTAD, en su Review of Maritime Transport 2025, enmarca a Ormuz como un punto crítico no solo por su rol energético, sino por su impacto sobre redes comerciales globales: la disrupción de este tipo de rutas reordena itinerarios, encarece fletes y aumenta externalidades operativas.

Ormuz frente a otros chokepoints estratégicos

El peso relativo de Ormuz se dimensiona al compararlo con otros pasos marítimos estratégicos:

Paso marítimo estratégico

Volumen de petróleo (mb/d)

Estrecho de Ormuz

~20,0 – 20,5

Estrecho de Malaca

~16,0

Canal de Suez + SUMED

~8,8 – 9,0

Estrecho de Bab el-Mandeb

~6,0 – 6,5

Estrechos Daneses

~3,0 – 3,3

Estrechos Turcos

~2,9 – 3,1

Canal de Panamá

~2,0

La diferencia entre Ormuz y el segundo corredor en importancia, el Estrecho de Malaca, es de aproximadamente 4 mb/d. Esa brecha equivale a más del volumen total que atraviesa diariamente los Estrechos Daneses o los Estrechos Turcos.

Aunque existen infraestructuras terrestres que permiten desviar parte del flujo energético, su capacidad es comparativamente limitada:

  • Oleoducto saudí East–West (Abqaiq–Yanbu): capacidad nominal cercana a 5 mb/d, expandible hasta aproximadamente 7 mb/d.
  • Oleoducto Abu Dhabi–Fujairah: aproximadamente 1,8 mb/d.
  • Sistema iraní Goreh–Jask: alrededor de 300.000 barriles diarios.

Aun considerando utilización plena, la capacidad combinada alternativa no compensa los casi 20 mb/d que atraviesan regularmente el estrecho. La brecha estructural supera los 10 mb/d en un escenario de interrupción total, lo que refuerza la condición de Ormuz como nodo crítico del sistema energético global.

El conflicto actual y su impacto operativo

El Estrecho de Ormuz combina alto volumen absoluto, concentración geográfica extrema, limitada capacidad de sustitución inmediata y fuerte dependencia tanto de exportadores como de importadores. Su estabilidad operativa no es únicamente un asunto regional.

Representa un componente estructural del sistema energético global y, por extensión, de la estabilidad de las cadenas logísticas internacionales. Cualquier alteración sostenida impacta simultáneamente en precios del crudo, disponibilidad de flota tanker y LNG, tarifas spot, primas de seguro marítimo y balances energéticos de las principales economías importadoras.

Desde finales de febrero de 2026, el Estrecho de Ormuz volvió a situarse en el centro de una escalada geopolítica entre Irán y fuerzas estadounidenses e israelíes. Tras operaciones militares dirigidas contra infraestructura estratégica iraní, se intensificó la presencia militar y el monitoreo en el entorno del corredor marítimo.

En las últimas semanas se registraron advertencias a buques comerciales, interferencias en comunicaciones marítimas y un incremento significativo de las primas de seguro por riesgo de guerra. Aunque no se formalizó un bloqueo legal del estrecho, la operatividad se vio afectada por la percepción de riesgo y la decisión empresarial de múltiples armadores de suspender o reprogramar tránsitos.

Navieras internacionales confirmaron medidas concretas. Hapag-Lloyd comunicó la suspensión de sus tránsitos por el Estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso. Maersk anunció la interrupción temporal de cruces y la reevaluación de itinerarios en la región. Mediterranean Shipping Company (MSC) ordenó a buques en el Golfo Pérsico dirigirse a zonas de espera seguras y suspendió temporalmente la aceptación de nuevas reservas hacia determinados destinos regionales. También se reportaron ajustes operativos por parte de CMA CGM y de navieras japonesas como NYK, MOL y “K” Line.

Estas decisiones no solo reflejan riesgo geopolítico, sino impacto logístico concreto: menor rotación de flota, reprogramación de servicios, alteraciones en escalas portuarias y presión sobre disponibilidad de capacidad. La reducción parcial del tránsito, aun sin cierre formal, implica menor oferta efectiva de transporte en el segmento tanker y LNG y mayor volatilidad en tarifas spot.

Más allá de la coyuntura, la dinámica del estrecho confirma su carácter de chokepoint sistémico: cualquier interrupción sostenida impacta simultáneamente en precios energéticos, mercados financieros vinculados a commodities y costos logísticos internacionales, configurando un factor determinante para la estabilidad del comercio global. 


Redaccion por dataPORTUARIA

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