Los costos logísticos en Brasil representaron el 15,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, según un estudio anual del sector. La cifra marca un incremento significativo respecto del 10,4% registrado en 2014 y evidencia un deterioro estructural en la eficiencia del sistema logístico del país.
El informe vincula esta evolución al desajuste entre el crecimiento de la demanda y la capacidad instalada. En la última década, el volumen transportado aumentó cerca de un 25%, mientras que la infraestructura operativa prácticamente no se expandió en igual proporción. El resultado: mayores cuellos de botella, tiempos más extensos y presión sostenida sobre los costos.
Uno de los factores destacados es el crecimiento del capital inmovilizado en inventarios. Desde 2014, el costo asociado pasó del 3% al 5% del PIB, reflejando mayores niveles de stock y una estructura operativa más onerosa.
A esto se suma el impacto de la tasa Selic en niveles elevados, que encarece el financiamiento del capital de trabajo y amplifica el costo logístico total. Entre 2022 y 2025 se concentraron los años de mayor incidencia conjunta entre tasas de interés e inventarios sobre el PIB, en un contexto de restricciones financieras y menor margen para absorber costos.
El estudio también expone una paradoja en el transporte de cargas: para las empresas contratantes, el servicio resulta caro; para los transportistas, las tarifas no compensan plenamente el aumento de costos operativos. Entre 2023 y 2024 los gastos crecieron, pero los ajustes tarifarios fueron parciales. En 2025, los valores del flete se mantuvieron estables respecto al año anterior, aunque con márgenes ajustados.
El riesgo, advierte el informe, es que algunos operadores abandonen segmentos con baja rentabilidad, incluso en áreas dinámicas como el transporte de graneles agrícolas, cuya producción creció cerca de 17% en el año.
Frente a este escenario, la Asociación Brasileña de Operadores Logísticos (ABOL) definió una agenda centrada en regulación, reforma tributaria, capital humano y sostenibilidad.
En el plano regulatorio, mantuvo diálogo con la Agencia Nacional de Transporte Terrestre (ANTT) y la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), además de impulsar el tratamiento del proyecto de ley de operadores logísticos (PL 3757/2020).
En materia fiscal, el foco estuvo en la implementación de la reforma tributaria y en los efectos de la nueva Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), variable considerada crítica para 2026.
La escasez de conductores y la necesidad de profesionalización del capital humano también ocupan un lugar central. El déficit de mano de obra ya condiciona la capacidad operativa, lo que impulsa procesos de automatización y uso de inteligencia artificial en gestión de recursos humanos.
A nivel internacional, el sector anticipa nuevas presiones sobre el transporte marítimo debido a restricciones operativas y tensiones geopolíticas, lo que podría intensificar la competencia por capacidad portuaria y reconfigurar estrategias logísticas.
Además, la agenda climática gana peso. ABOL presentó inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero y consolida la medición ambiental como requisito creciente en las cadenas de suministro.
Con costos que superan una séptima parte del PIB, la logística brasileña enfrenta un desafío estructural: sin mejoras en infraestructura, regulación y eficiencia sistémica, el crecimiento económico podría encontrar un límite operativo.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Infobae - Movant Connection