La producción de petróleo volvió a marcar un récord en enero al promediar 882.200 barriles diarios, con Vaca Muerta como principal motor del crecimiento. De ese total, cerca de 600.000 barriles provinieron de la formación no convencional, que ya representa el 68% de la oferta nacional.
El salto es significativo si se compara con 2015, cuando el shale apenas aportaba el 4% de la producción argentina. Según datos oficiales, la producción en Vaca Muerta creció 35,5% interanual, lo que impulsó un aumento de 16,5% en la oferta total. De esta manera, el dinamismo del no convencional continúa compensando la declinación de los yacimientos maduros, especialmente en provincias como Chubut y Santa Cruz.
En octubre pasado el país había superado el récord histórico de 1998, cuando la producción diaria había alcanzado los 865.000 barriles. La marca de enero consolida esa tendencia alcista.
El repunte no se limita al petróleo. En enero, la producción de gas promedió 141 millones de metros cúbicos diarios, lo que permitió reducir importaciones y expandir exportaciones de crudo. En 2025, el sector energético cerró con un superávit comercial de US$ 7.815 millones.

La producción petrolera alcanzó un nuevo récord en enero con 882.200 barriles diarios. Vaca Muerta aportó el 68% del total y el sector proyecta fuerte crecimiento hacia 2030. Foto: Ser Industria
El contexto internacional también influyó. Tras un comienzo de año en el que el barril perforó los US$60, la crisis geopolítica en torno a Irán impulsó una recuperación de precios y el crudo volvió a ubicarse por encima de los US$71, mejorando los ingresos de las compañías y respaldando los planes de inversión.
Las principales operadoras —YPF, Vista Energy, Pan American Energy y Tecpetrol— concentran hoy la mayor parte de sus desembolsos en Vaca Muerta. La explotación no convencional, basada en perforación horizontal y fractura hidráulica, requiere fuertes inversiones iniciales pero ofrece márgenes de rentabilidad elevados.
Sin embargo, el desafío hacia adelante pasa por mejorar la productividad y reducir costos. Actualmente, perforar un pozo en la Argentina cuesta alrededor de un 40% más en dólares que en Estados Unidos. El sector también advierte sobre cuellos de botella vinculados a la infraestructura y a la disponibilidad de proveedores.
De cara a 2030, la industria proyecta alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios, con exportaciones cercanas al millón, lo que implicaría un salto estructural en el perfil energético del país.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Sofía Diamante - La Nación