Durante el Congreso AAPA LATAM Lima 2025, uno de los paneles que mayor atención despertó fue el dedicado a “Casos de éxito en sostenibilidad y descarbonización de operaciones portuarias”. Lejos de un enfoque declarativo, el panel puso sobre la mesa experiencias reales, métricas operativas y decisiones de negocio que evidencian un cambio de paradigma: hoy, descarbonizar no es solo una respuesta ambiental, sino una estrategia para competir en el comercio global.
El panel fue moderado por Milaika Cappella Ras, de la Caribbean Shipping Association, y contó con la participación de Marco Hernández (DP World Callao), Enrique Piqueras (PSA Panamá), Erik van Eekelen (EcoShape, Países Bajos) y Estela Luck (Canal de Panamá), quienes abordaron la sostenibilidad desde miradas complementarias: operación terminalista, eficiencia logística, infraestructura basada en la naturaleza y gestión de una de las infraestructuras más estratégicas del comercio mundial.
Marco Hernández presentó uno de los casos más ilustrativos del dilema actual que enfrentan muchas terminales de la región. DP World Callao pasó de una infraestructura originalmente diseñada para 800.000 TEUs a cerrar 2024 con 1,96 millones de TEUs movilizados. Con el Proyecto Bicentenario en marcha, la terminal proyecta casi duplicar su capacidad operativa.
El desafío fue inmediato y cuantificable: sin cambios en el modelo operativo, ese crecimiento implicaba más que duplicar las emisiones. La respuesta fue estratégica. DP World Callao avanzó en la electrificación de grúas, la incorporación de camiones eléctricos y el desarrollo de infraestructura de carga eléctrica, reemplazando soluciones basadas en combustibles fósiles.
El mensaje fue claro: crecer ya no significa solo mover más carga, sino hacerlo con menor huella ambiental, mayor eficiencia energética y una visión de largo plazo. En palabras del expositor, la sostenibilidad dejó de ser un costo para convertirse en una decisión de competitividad y legado.
Desde PSA Panamá, Enrique Piqueras aportó una mirada complementaria, basada en un principio simple pero poderoso: la eficiencia reduce emisiones. La terminal opera con una matriz eléctrica basada en energía 100 % renovable, lo que le permite registrar emisiones prácticamente nulas en el scope 2.
A este factor estructural se suman decisiones operativas concretas: automatización de gates, uso de OCR, digitalización de procesos y coordinación con navieras para arribos “just-in-time”, reduciendo tiempos de espera, consumo de combustible y emisiones asociadas a fondeos prolongados.
Un concepto atravesó su intervención: en sostenibilidad, competir tiene menos sentido que colaborar. Compartir estándares, aprendizajes y prácticas acelera la transición y reduce asimetrías, especialmente en una región diversa como América Latina.
El enfoque presentado por Erik van Eekelen, desde EcoShape, introdujo una dimensión clave para el futuro portuario: integrar la naturaleza como parte de la infraestructura. Lejos de ser soluciones “decorativas”, las llamadas nature-based solutions fueron presentadas como herramientas técnicas para reducir riesgos climáticos, optimizar costos y mejorar la relación con el entorno.
En conjunto con experiencias desarrolladas junto al World Bank, se mostró cómo estas soluciones permiten reducir costos de mantenimiento, aumentar la resiliencia frente a eventos extremos, generar co-beneficios ambientales y sociales y mejorar la bancabilidad de los proyectos, un aspecto cada vez más relevante para financiadores e inversores internacionales.
Para América Latina, donde la expansión portuaria convive con ecosistemas sensibles y mayores exigencias regulatorias, este enfoque aparece como una ventaja estratégica.
La participación de Estela Luck, del Canal de Panamá, aportó una mirada sistémica. Aunque el Canal no opera como puerto, su rol como infraestructura crítica del comercio mundial lo convierte en un caso de estudio ineludible.
Uno de los datos más relevantes fue que la mayor parte de la huella de carbono asociada al Canal proviene de sus usuarios (scope 3). Este dato redefine el debate y traslada la discusión hacia esquemas de incentivos, coordinación con clientes, green corridors y gestión del tránsito marítimo.
Además, se puso el foco en la resiliencia hídrica. La disponibilidad de agua dulce se convirtió en una variable estratégica para la continuidad operativa, evidenciando que la sostenibilidad no se limita al carbono, sino que involucra energía, agua, comunidades y rentabilidad, bajo la lógica de People, Planet, Profit.

Foto. PR Ports
A pesar de la diversidad de experiencias, el panel dejó consensos claros:
Medir para gestionar: TEUs, emisiones, tiempos de espera, consumo energético y proyecciones son hoy insumos estratégicos.
Liderazgo y cultura organizacional: la sostenibilidad se consolida cuando entra en la toma de decisiones diarias, desde la operación hasta la alta dirección.
Colaboración y reglas claras: sin marcos comunes y coordinación público-privada, la transición se vuelve desigual y más lenta.
Lo ocurrido en Lima dejó una señal contundente: la región ya está ejecutando. El próximo desafío es escalar estos casos, transformarlos en agenda regional y abordar temas como financiamiento, interoperabilidad, estándares y cooperación.
Ese debate continuará y se profundizará en AAPA LATAM Guatemala, del 1 al 4 de diciembre, donde la sostenibilidad atravesará transversalmente las discusiones sobre competitividad, inversiones, resiliencia climática y el futuro del comercio marítimo-portuario.
Porque hoy, en América Latina, descarbonizar no es solo una responsabilidad ambiental: es una condición para competir.
Más info sobre el Congreso AAPA LATAM: www.aapalatam.org/congreso
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: PR Ports