Un siniestro marítimo registrado el 16 de febrero por la noche en el Puerto de Santos involucró al portacontenedores Seaspan Empire, de bandera de Singapur, y a dos ferris que navegaban el canal que une Santos con Guarujá.
El hecho se produjo alrededor de las 21:30 hora local, cuando las embarcaciones menores FB-14 y FB-15 se encontraban en el corredor. Una de ellas prestaba servicio regular y la otra era asistida tras haber quedado fuera de operación. En ese contexto se produjo la colisión.
Como consecuencia de la maniobra, cuatro tripulantes optaron por lanzarse al agua para evitar el impacto directo. Todos fueron rescatados sin que se reportaran heridos.
La Capitanía de los Puertos de São Paulo inició actuaciones para determinar cómo se desarrollaron los hechos y establecer la secuencia precisa del incidente.
El Puerto de Santos es el principal complejo portuario de Brasil y uno de los de mayor actividad en el hemisferio sur. En su canal de acceso coinciden de manera cotidiana buques portacontenedores de gran porte, ferris de transporte público, remolcadores y embarcaciones de apoyo.
De acuerdo con información preliminar, el Seaspan Empire habría abandonado momentáneamente el canal y retomado la zona de maniobra ante la imposibilidad de atracar, lo que generó una situación de elevada exigencia en la coordinación del tránsito marítimo.
La convergencia de distintos tipos de embarcaciones, con dinámicas operativas diferenciadas, incrementa la complejidad en un entorno de tráfico sostenido.
Los portacontenedores actuales presentan restricciones en términos de giro y detención cuando operan en canales de dimensiones acotadas. Paralelamente, los ferris mantienen frecuencias elevadas para asegurar la conectividad entre ambas márgenes.
Colisión entre el portacontenedores Seaspan Empire y dos ferris en el canal de Santos reaviva el análisis sobre la gestión del tráfico marítimo. Foto. BNamerica
Esa interacción permanente, especialmente en horarios nocturnos y con flujo activo, demanda precisión en la planificación y en la gestión del tráfico.
El episodio vuelve a poner en foco los sistemas de coordinación entre prácticos, controladores de tráfico marítimo, operadores portuarios y servicios locales, en un contexto de exigencia operativa constante.
El crecimiento del tamaño de los buques y del volumen de carga transportado plantea desafíos para los canales de acceso y las ventanas de atraque. En ese escenario, la articulación entre infraestructura y gestión operativa adquiere relevancia.
La investigación en curso determinará las responsabilidades del hecho, mientras el caso se suma a la discusión sobre la administración del espacio portuario en nodos de alta intensidad de tráfico.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: SL24