La campaña de cultivos de gruesa atraviesa un escenario complejo marcado por la escasa disponibilidad de agua en los suelos. Así lo señala el Reporte Agrícola Quincenal – 1ra Quincena de Febrero 2026 (N° 183) elaborado por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP).
El informe advierte que, tras un 2025 inusualmente llovedor —con excesos hídricos y pérdidas por anegamientos—, se esperaba una campaña de gruesa con resultados similares a los obtenidos en la fina. Sin embargo, la situación cambió drásticamente hacia fines de año.
Maíz, soja y girasol muestran marcada heterogeneidad por la baja pluviometría y altas temperaturas. Fuente: BCP
“Las lluvias se redujeron drásticamente a fin de año y, sumado a las altas temperaturas y vientos registrados, condicionaron el desarrollo y crecimiento de los cultivos de maíz, soja y girasol”, detalla el reporte.
La combinación de baja y errática pluviometría y el manejo previo de los lotes determinó una marcada heterogeneidad regional.
El comportamiento del maíz presenta contrastes según zona y momento de implantación. En el norte y centro-este del área relevada por la BCP, los planteos tardíos muestran una condición superior a los tempranos, dado que la floración de estos últimos coincidió con el período de mayores temperaturas.
En el oeste y sur ocurre lo contrario. Allí, muchos maíces tardíos fueron implantados con escasa humedad edáfica, lo que derivó en emergencias desuniformes, menor crecimiento inicial y desarrollo radicular limitado. No obstante, al no haber alcanzado aún la floración, conservan margen de recuperación ante eventuales lluvias.
En cambio, los planteos tempranos ya transitan etapas reproductivas como el panojamiento, por lo que resultan más vulnerables a fallas de polinización en el actual contexto de restricción hídrica.
La soja atraviesa un período crítico de elevada demanda de agua. En algunos lotes de primera se registran abortos florales vinculados al déficit hídrico, mientras que en planteos de segunda la continuidad del ciclo depende de la ocurrencia de precipitaciones en el corto plazo.
El informe señala que, en ausencia de recargas, existe riesgo de pérdidas, aunque destaca que se trata de un cultivo con mayor plasticidad fisiológica y capacidad de compensación ante lluvias tardías, tal como ocurrió en la campaña anterior, cuando las precipitaciones de fines de febrero y comienzos de marzo permitieron sostener rendimientos en numerosos ambientes.
Fuente: BCP
El girasol también muestra heterogeneidad según fecha de implantación. Los planteos tempranos, establecidos con adecuada disponibilidad hídrica inicial, lograron un buen desarrollo radicular que les permite tolerar mejor la actual restricción de agua. Por el contrario, los lotes implantados más tarde presentan mayor vulnerabilidad.
De mantenerse las condiciones actuales, en la zona norte la cosecha podría comenzar en un plazo estimado de 10 a 15 días en algunos partidos.
En materia climática, el panorama resulta determinante. Durante febrero, las precipitaciones registradas en el área de la REM acumularon en promedio 15 mm, un valor muy por debajo de los normales para el período, consolidando un escenario de marcada restricción hídrica.
El mapa de reservas hídricas al 8 de febrero de 2026 evidencia amplias áreas bajo condiciones de déficit hídrico, sequía o reservas escasas, ya que los milímetros registrados en enero e inicios de febrero no alcanzaron para recargar los perfiles frente a las altas temperaturas.
El reporte anticipa un escenario de precipitaciones significativas para el este de la provincia de La Pampa y el oeste bonaerense, sin probabilidad de ocurrencia de soplete o granizo.
Este pronóstico podría ofrecer una ventana de recuperación para los planteos tardíos y de segunda, aunque el impacto dependerá de la distribución y acumulación efectiva de las lluvias.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Cereales y Produtos de Bahía Blanca