La creciente batería de sanciones impuestas contra Rusia por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados está reconfigurando no solo sus exportaciones de petróleo crudo, sino también los mercados de productos derivados como la nafta, un combustible ligero y materia prima para la industria petroquímica. Según operadores y fuentes del sector, las limitaciones están empujando a Moscú a desviar los embarques hacia transferencias STS (Ship-to-Ship) en alta mar y a depósitos en centros de almacenamiento, con el fin de sortear controles y mantener la liquidez del producto a pesar de las barreras comerciales.
El mecanismo de transferencias STS, que consiste en el pasaje de petróleo y derivados entre buques en alta mar sin entrar en puertos tradicionales, se ha vuelto una herramienta frecuente para la industria energética rusa. Esta práctica facilita que los cargamentos eviten las prohibiciones de entrada a terminales y servicios marítimos occidentales, que forman parte de la última ronda de restricciones dirigidas a cortar las fuentes de ingresos energéticos de Moscú .
La retracción de compradores tradicionales es un factor central en este fenómeno. Países asiáticos como Taiwán e India, así como Venezuela, han reducido o suspendido sus compras de nafta rusa en respuesta al impacto de sanciones estadounidenses —que han establecido fuertes penalizaciones sobre proveedores energéticos rusos—, generando un excedente de producto que no encuentra salida por canales convencionales .
Ante este panorama, los exportadores están optando por almacenar cargamentos de nafta en terminales fuera de los puertos tradicionales o directamente sobre tanques flotantes mediante operaciones STS. Estas estrategias permiten conservar el producto mientras se buscan nuevos mercados o hasta que puedan concretarse ventas sin violar las prohibiciones impuestas. Sin embargo, esta “pausa logística” acarrea mayores costos y complejidades operativas para las empresas rusas, que ven reducirse los ingresos por exportaciones tradicionales .
La presión sobre el comercio de nafta se inserta en un contexto más amplio de sanciones energéticas contra Moscú. Estados Unidos ha impuesto una serie de restricciones significativas a importantes petroleras rusas, afectando incluso el transporte y las capacidades de pago en dólares de estas compañías, mientras la Unión Europea continúa ajustando paquetes de sanciones que incluyen prohibiciones a servicios marítimos para petróleo ruso y otros combustibles .
El efecto de estas medidas no se limita a la logística de exportación. El aumento de inventarios en puertos y zonas de almacenamiento puede influir en los precios internacionales de la nafta, disminuir los márgenes de refinación y alterar las rutas comerciales habituales de combustibles, especialmente en mercados de Asia y Europa donde la demanda energética sigue siendo significativa.
Analistas del sector señalan que si bien estos desvíos —hacia STS y almacenamiento— ayudan a mantener el flujo comercial de productos russos en el corto plazo, no constituyen una solución estructural.
Redacción por dataPORTUARIA