El escenario productivo de la campaña 2025/26 muestra contrastes marcados entre los principales cultivos, de acuerdo con el Panorama Agrícola Semanal (PAS) elaborado por la Bolsa de Cereales, con relevamiento al 4 de febrero de 2026. Mientras el girasol consolida resultados excepcionales y eleva su proyección de producción, el maíz sufre un recorte por la escasez de agua, y la soja enfrenta su etapa más sensible bajo condiciones desiguales de humedad.
En el caso de la soja, la entidad informó que finalizó la siembra a nivel nacional, luego de avanzar sobre los últimos lotes del norte del área agrícola. Sin embargo, el cierre de la implantación llega acompañado de un deterioro en los indicadores productivos: la condición de cultivo Normal/Buena cayó 8,6 puntos porcentuales, mientras que la condición hídrica Adecuada/Óptima retrocedió 5,6 puntos. A escala país, el 31 % del área sembrada atraviesa el período crítico, etapa clave para la definición del rendimiento.
Más del 40 % de la soja de primera se encuentra en plena definición de rinde en el centro del área agrícola, particularmente en el Centro-Este de Entre Ríos y el sur de Córdoba, con limitaciones hídricas que también alcanzan, aunque en menor medida, a ambos núcleos productivos. En contraste, los lotes del norte de La Pampa y oeste de Buenos Aires evolucionan bajo condiciones de humedad adecuadas. Las lluvias registradas en las últimas horas generan expectativa de recarga de perfiles para sostener el potencial productivo.

El último PAS de la Bolsa de Cereales elevó la proyección de girasol a 6,2 Mt por rindes récord y recortó la de maíz a 57 Mt por déficit hídrico.
La situación es más delicada en la soja de segunda, donde el 16 % del área ya inició etapas reproductivas bajo déficit hídrico. Según el informe, en estos lotes se observan abortos de flores e incluso pérdidas de plantas en casos extremos, por lo que el mantenimiento de las precipitaciones resulta clave para atravesar el período crítico sin mayores daños.
En maíz, la siembra con destino a grano comercial alcanzó el 99 % del área proyectada, quedando remanentes únicamente en el NEA y NOA. En paralelo, comenzó la cosecha de maíz temprano en Entre Ríos y el norte de Santa Fe, con rindes que oscilan entre 60 y 70 quintales por hectárea. A nivel nacional, el 87 % del área en pie mantiene una condición de cultivo Normal/Buena, y la condición hídrica promedio no mostró variaciones relevantes.
No obstante, el déficit de humedad durante el período crítico afectó con fuerza a los planteos tempranos del sur de Córdoba y sectores del sur del área agrícola. Allí se registran mermas de rendimiento e incluso pérdidas de superficie, con los lotes más comprometidos destinados a picado para uso forrajero. Como consecuencia directa, la Bolsa de Cereales ajustó a la baja la proyección de producción de maíz, que pasó de 58 a 57 millones de toneladas, quedando sujeta a la evolución de las lluvias en lo que resta del ciclo.
El girasol es el cultivo que aporta la nota positiva del informe. La proyección de producción fue incrementada en 400 mil toneladas, hasta alcanzar 6,2 millones de toneladas, impulsada por rindes récord. Este ajuste se explica tanto por los buenos resultados obtenidos en el NEA, Córdoba y el Centro-Norte de Santa Fe, como por la mejora en las estimaciones para los Núcleos productivos y el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, donde los rindes esperados superan los 25 qq/Ha tras las lluvias de las últimas dos semanas.
La cosecha ya cubre el 27,9 % del área apta, con un adelanto interanual de 20,7 puntos porcentuales. El rinde promedio cosechado se ubica en 22,8 qq/Ha, 1,4 qq/Ha por encima del promedio registrado a igual fecha de la campaña pasada, que marcó un récord histórico. Aun así, el informe advierte que persiste la incógnita sobre el desempeño del cultivo en el centro y sur de Buenos Aires y La Pampa, donde entre el 20 y el 30 % del área transita las etapas de floración y llenado de granos bajo limitantes de humedad, con pronósticos de lluvias escasos o nulos.
Redacción por dataPORTUARIA