El arranque de 2026 encuentra a Vaca Muerta con un nivel de actividad elevado y nuevas inversiones en marcha. En ese escenario, Phoenix Global Resources decidió redoblar su apuesta en el sector rionegrino de la formación con la incorporación de un segundo equipo de perforación, una decisión directamente vinculada a los resultados obtenidos en el bloque Confluencia Sur.
La compañía viene de poner en producción un pozo que se convirtió en uno de los más destacados del shale argentino. Se trata del PET.RN.CoS.x-3 (h), que alcanzó una producción superior a los 3.100 barriles de petróleo por día, un registro que reconfiguró las expectativas sobre el potencial no convencional fuera del núcleo histórico de Neuquén.
El impacto no fue aislado. En total, Phoenix logró poner en marcha siete pozos, que en conjunto aportan cerca de 9.000 barriles diarios, un volumen significativo para la producción total de Río Negro y una señal clara de que el borde oriental de la cuenca puede jugar un rol más relevante del previsto.
Ese desempeño fue el factor clave detrás de la decisión de sumar un nuevo rig a las operaciones. El equipo incorporado cuenta con un alto nivel de automatización y fue adaptado localmente bajo estándares internacionales. Entre sus características se destaca el sistema Autodriller Pro 2.0, que permite monitoreo permanente mediante cámaras de streaming y una cabina diseñada para mejorar la ergonomía del operario.

Phoenix sumó un nuevo equipo de perforación en Río Negro tras el éxito de un pozo que superó los 3.100 barriles diarios en Vaca Muerta.
Desde la compañía explican que esta tecnología apunta a reducir tiempos de maniobra, mejorar los estándares de seguridad y optimizar costos en cada pozo, en un contexto donde la eficiencia operativa resulta determinante para sostener el crecimiento del shale.
El rendimiento del superpozo adquiere aún más relevancia por su localización. Confluencia Sur se encuentra en una franja donde la formación presenta menor espesor, mayor presencia de carbonatos y presiones inferiores a las de las áreas centrales de Vaca Muerta.
Estas condiciones obligaron a Phoenix a ajustar sus modelos geológicos y aplicar esquemas de geonavegación más precisos, un trabajo técnico que terminó validando el potencial productivo de una zona que hasta hace pocos años no figuraba entre las prioridades del shale argentino.
Con inversiones acumuladas que ya superan los 110 millones de dólares en los bloques Confluencia Norte y Sur, la compañía consolidó una base productiva que empieza a modificar el perfil hidrocarburífero de la provincia.
El aumento de la actividad en subsuelo también exige reforzar la infraestructura de superficie. En ese marco, Phoenix prevé la puesta en marcha de una nueva Planta de Tratamiento de Crudo en Mata Mora Norte, con capacidad para procesar hasta 40.000 barriles diarios, lo que permitirá duplicar la capacidad actual.
Esta planta se integrará a un esquema operativo que articula activos en Neuquén y Río Negro, conformando un hub productivo que ya supera los 22.000 barriles diarios. A mediano plazo, la combinación de mayor capacidad de tratamiento y una velocidad de perforación más alta es uno de los pilares del plan de expansión de la compañía.
El objetivo final es ambicioso: alcanzar niveles de producción de entre 50.000 y 60.000 barriles diarios en los próximos años, siempre sujetos al desempeño de los pozos y a la continuidad de las inversiones en equipos e infraestructura.
El avance de Phoenix se da en paralelo a una estrategia más amplia del gobierno de Río Negro para reactivar el desarrollo hidrocarburífero no convencional. A comienzos de este año, la provincia autorizó nuevas actividades exploratorias en áreas vinculadas a la extensión de Vaca Muerta.
El Decreto N°13 fijó como objetivo prioritario “revertir la declinación en las reservas provinciales de petróleo y gas” y promover la exploración de recursos no convencionales como motor de expansión económica y social, con participación de capitales privados.
Desde el Ejecutivo rionegrino también remarcaron que todos los proyectos deberán cumplir con requisitos ambientales y sociales específicos, en especial en zonas sensibles, buscando compatibilizar el crecimiento de la actividad con mayores niveles de control y planificación territorial.
Redacción por dataPORTUARIA