Las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos atraviesan dificultades para asimilar el repentino incremento de los envíos de petróleo venezolano, una situación que se intensificó tras el acuerdo de suministro por US$ 2.000 millones firmado en enero entre Venezuela y Estados Unidos. El fenómeno comenzó a presionar los precios y a dejar volúmenes sin colocar, según coincidieron operadores del mercado y datos de transporte marítimo.
La débil absorción del crudo por parte del mercado estadounidense aparece como un obstáculo inicial para el objetivo del presidente Donald Trump de redirigir hacia Estados Unidos la mayor parte de las exportaciones petroleras del país sudamericano.
En este contexto, las casas de comercio Vitol y Trafigura obtuvieron licencias del gobierno estadounidense para comercializar millones de barriles de crudo venezolano, tras la operación de Washington y un acuerdo posterior con la presidenta interina Delcy Rodríguez. Ambas firmas se sumaron así a Chevron, que ya contaba con autorización para exportar petróleo venezolano.
Las compañías cerraron acuerdos iniciales para vender cargamentos tanto a refinerías de Estados Unidos como a clientes europeos. Sin embargo, con Chevron incrementando rápidamente sus exportaciones, las casas de trading comenzaron a encontrar mayores dificultades para asegurar compradores suficientes entre las refinerías de la Costa del Golfo.
“Hay más volumen para colocar y no suficientes compradores”, reconoció uno de los operadores del mercado, citando la reticencia de las refinerías estadounidenses a incorporar crudo venezolano en sus dietas.
Uno de los factores que explica esta resistencia es el precio relativo. Aunque los valores del crudo venezolano han bajado, algunas refinerías sostienen que siguen siendo elevados frente a los grados pesados canadienses competidores. Actualmente, los cargamentos venezolanos para entrega en la Costa del Golfo se ofrecen con un descuento cercano a US$ 9,50 por barril frente al Brent, cuando a mediados de enero ese diferencial oscilaba entre US$ 6 y US$ 7,50. En comparación, el crudo canadiense WCS se negocia con un descuento de alrededor de US$ 10,25 por barril.
Durante enero, las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos casi se triplicaron, alcanzando los 284.000 barriles diarios (bpd), de acuerdo con datos basados en movimientos de buques tanque. Antes de la imposición de sanciones en 2019, Estados Unidos absorbía cerca de 500.000 bpd de crudo venezolano, aunque esos envíos se redujeron a cero a mediados de 2025, cuando Trump revocó todas las licencias para comerciar y transportar petróleo desde Venezuela.
Analistas del mercado señalaron que recuperar la capacidad plena de procesamiento de las refinerías estadounidenses llevará tiempo, ya que algunas instalaciones requieren ajustes técnicos para procesar crudos más pesados.
En ese sentido, la refinería Phillips 66 puede procesar alrededor de 250.000 bpd de crudo venezolano, aunque su director ejecutivo, Mark Lashier, advirtió en la cumbre Argus Americas Crude, en Houston, que los precios deben ser suficientemente competitivos para desplazar a otras fuentes de crudo pesado.
Por su parte, Chevron, cuya licencia en Venezuela le permite exportar únicamente a Estados Unidos, incrementó sus envíos a 220.000 bpd en enero, desde 99.000 bpd en diciembre. El CEO de la compañía, Mike Wirth, indicó que la red de refinación de Chevron puede procesar hasta 150.000 bpd de crudos pesados venezolanos, lo que obliga a almacenar o revender el excedente a otras refinerías.
Chevron produce actualmente unos 250.000 bpd en Venezuela y, según Wirth, existe potencial para aumentar la producción en un 50% en los próximos 18 a 24 meses, siempre que Washington autorice una expansión de las operaciones.
Datos recientes de monitoreo marítimo mostraron varios tanqueros fletados por Chevron cargados con crudo venezolano esperando días para descargar en puertos estadounidenses o reduciendo su velocidad de navegación. Fuentes cercanas a la compañía aclararon que los cargamentos ya estaban vendidos antes de zarpar y que los retrasos se debieron a la renegociación de fechas de descarga, tras bloqueos previos que afectaron los envíos entre diciembre y enero.
Mientras tanto, Vitol y Trafigura exportaron cerca de 12 millones de barriles desde puertos venezolanos en enero —equivalentes a unos 392.000 bpd— principalmente hacia terminales de almacenamiento en el Caribe. “Gran parte de ese volumen aún no ha sido vendido”, admitió un operador. En total, las exportaciones venezolanas repuntaron a casi 800.000 bpd, frente a 498.000 bpd en diciembre.
China, que fue el principal destino del crudo venezolano, no recibió envíos desde principios de enero, tras la captura de Nicolás Maduro, según datos de seguimiento. Estados Unidos anunció entonces que controlaría indefinidamente las ventas de petróleo venezolano. Aunque Pekín puede comprar crudo venezolano, Washington advirtió que no debe hacerlo a precios considerados “injustos o de subvaloración”, una postura que China rechazó públicamente.
La estatal PetroChina, principal compradora histórica, indicó a operadores que no negocien petróleo venezolano mientras evalúa el escenario. En este contexto, India emerge como una posible válvula de alivio. Recientemente, Trump anunció un acuerdo comercial con India que contempla una reducción de aranceles a productos indios, a cambio de que el país asiático reduzca sus compras de crudo ruso y considere adquirir petróleo estadounidense y eventualmente venezolano.
La firma india Reliance Industries confirmó el mes pasado que analiza la posibilidad de importar petróleo venezolano, lo que podría abrir un nuevo destino para parte del excedente que hoy presiona al mercado.
Redacción por dataPORTUARIA