El desarrollo de los recursos no convencionales en Vaca Muerta comenzó el ciclo 2026 con un nivel de actividad destacado. Durante el mes de enero, las operadoras completaron 2.401 etapas de fractura, lo que convirtió a ese período en el segundo mejor registro mensual de la historia de la formación neuquina.
El volumen operativo implicó un salto significativo frente a diciembre de 2025, cuando se habían contabilizado 1.791 etapas, según el informe habitual de la consultora NCS Multistage, dirigida por su CEO Luciano Fucello.
El desempeño de enero ratifica la alta intensidad operativa observada durante el año pasado. En 2025, la cuenca acumuló 23.784 etapas de fractura, con un promedio mensual de 1.982 operaciones, y las proyecciones del sector anticipaban para 2026 un incremento del 20% en este indicador.
Para dimensionar el nivel alcanzado, el máximo histórico continúa siendo mayo de 2025, cuando se registraron 2.588 etapas de fractura. Con el dato de enero, este mes pasó a ocupar el segundo lugar y desplazó al tercer puesto a abril de 2025, que había contabilizado 2.214 etapas. También superó otros períodos de fuerte actividad, como agosto y octubre del año pasado, con 2.163 y 2.020 completamientos, respectivamente.

Vaca Muerta inició 2026 con 2.401 etapas de fractura, el segundo mayor registro histórico, y consolidó el crecimiento del shale oil. Fuente: Luciano Fucello - NCS Multistage
La aceleración técnica en Vaca Muerta se refleja de manera directa en los niveles de producción de petróleo. La provincia de Neuquén logró superar por primera vez los 600.000 barriles diarios de producción promedio, marcando un nuevo hito a nivel nacional para el segmento del crudo.
El aumento en la planificación de campañas responde a la necesidad de aprovechar la capacidad de evacuación existente y futura. Actualmente, la salida de petróleo hacia Chile, a través del sistema OTASA, y los despachos desde Puerto Rosales sostienen el crecimiento del shale oil.
En el frente exportador, comienza a reflejarse el acuerdo que la petrolera ENAP firmó a comienzos de diciembre con YPF, Vista, Shell y Equinor, que contempla el abastecimiento del 25% de la demanda anual de crudo de la compañía chilena. El entendimiento también habilita la exportación de petróleo de Vaca Muerta a terceros mercados del Pacífico, utilizando el puerto de Talcahuano como vía de salida.
Hacia adelante, el foco de la industria está puesto en la finalización del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). La puesta en marcha de esta infraestructura, prevista para fines de 2026, permitirá canalizar el potencial productivo que hoy anticipan los elevados niveles de fractura en el corazón de la cuenca.

El aumento de la actividad en enero impulsó la producción de petróleo por encima de los 600.000 barriles diarios, con foco en las exportaciones.
La evolución de la producción no convencional entre 2019 y 2025 muestra trayectorias diferenciadas. El petróleo registró una expansión acelerada, multiplicando por cinco sus volúmenes en seis años, mientras que el gas natural evidenció un crecimiento más moderado.
Según el análisis del consultor senior en Oil & Gas, Nicolás Taiariol, el despegue del crudo se sostuvo desde los 99.000 barriles diarios de 2019. Tras un salto clave en 2022, la producción alcanzó los 395.000 barriles diarios en 2024, y en 2025 superó el umbral de los 500.000 barriles promedio, con una tasa de crecimiento anual del 34%.
Esta predominancia del petróleo responde a una estrategia de inversión prioritaria, favorecida por menores costos iniciales y una logística de exportación más eficiente. La ampliación de ductos troncales, la conexión con puertos como Bahía Blanca y la reactivación del oleoducto hacia Chile permitieron que el sistema de evacuación opere hoy cerca del 90% de su capacidad, transformando el potencial geológico en ingreso de divisas.
En contraste, el gas natural muestra señales de desaceleración. Si bien la producción diaria creció de 58,2 a 90,2 millones de metros cúbicos en el período analizado, el ritmo de expansión se redujo de forma marcada. Para 2025, se proyecta un crecimiento de apenas 2,8%, frente al 28% esperado para el petróleo, una brecha que refleja cuellos de botella técnicos que solo podrían resolverse con grandes inversiones en infraestructura.
Redacción por dataPORTUARIA