martes 03 de febrero de 2026 - Edición Nº1983

Pesca | 2 feb 2026

Pesca y actividad portuaria

Rawson transita el cierre de la zafra de langostino con alto volumen y un escenario comercial en ajuste

Con casi 70.000 toneladas descargadas, la temporada 2025–2026 mantiene relevancia productiva en Rawson, aunque el tramo final muestra cambios en la dinámica operativa, el mercado y la comercialización.


El puerto de Rawson comienza a ingresar en la fase final de la zafra de langostino 2025–2026, con señales claras de cierre hacia fines de febrero. Al concluir enero, el volumen acumulado de descargas ronda las 70.000 toneladas, un nivel que sostiene la actividad de las plantas radicadas en Chubut, aunque con una dinámica distinta a la del inicio de la campaña.

De acuerdo con un análisis sectorial realizado por el periodista Pablo Fernández, hacia el cierre de enero el negocio dejó atrás la lógica expansiva del arranque y pasó a un esquema más propio de administración del final de temporada. En este tramo, el sector registra mayor dispersión en las tallas disponibles, mareas más irregulares y tiempos de pesca más prolongados, mientras que el mercado externo muestra una menor capacidad de absorción respecto de los primeros meses.

En el plano comercial, el escenario también experimentó reacomodamientos. En la operatoria en planta, Newsan terminó estableciendo referencias de precios y condiciones de pago, mientras que operadores de menor escala comenzaron a extender plazos de cobro, reintroduciendo un grado de incertidumbre financiera que impacta directamente en la cadena extractiva.

Si bien el volumen actual se ubica por debajo del registrado en la campaña 2024–2025, que cerró febrero con un récord histórico de 106.000 toneladas, la comparación permite dimensionar el momento de la pesquería. Se trata de una temporada significativa en términos productivos, aunque claramente insertada en la lógica de cierre, con foco en la continuidad ordenada de las descargas, la planificación industrial y la evolución del frente comercial.

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La zafra de langostino en Rawson se acerca a su cierre con casi 70.000 toneladas descargadas y un mercado en reacomodamiento.

Desde el punto de vista operativo, armadores y tripulaciones describen una dinámica más errática que en años anteriores. En varias mareas, completar bodega demanda mayor tiempo, y no se descartan retornos con carga parcial, una situación habitual a medida que la concentración del recurso pierde regularidad. Para el puerto y la industria, este comportamiento obliga a recalibrar semanalmente la logística, ajustando turnos, cámaras de frío, ritmos de descarga y abastecimiento de materia prima.

En cuanto al mercado, el dato dominante es el reacomodamiento de precios en el tramo final de la zafra. Tras un inicio con valores firmes —impulsados por una oferta más ajustada y una demanda sostenida—, las cotizaciones comenzaron a ceder a medida que el flujo de producto se normalizó y Europa incorporó mayores volúmenes. Aun así, los valores actuales se mantienen por encima de los mínimos observados en 2025, lo que continúa otorgando incentivos al segmento procesador.

En tierra, las plantas mantienen un buen nivel de actividad, con una demanda que sigue activa y valores finales de exportación superiores a los de campañas anteriores. La prioridad industrial se centra en asegurar regularidad en el ingreso de materia prima, continuidad productiva y cumplimiento de compromisos comerciales, con especial atención en la calidad y homogeneidad del langostino procesado.

No obstante, el cierre de la temporada vuelve a exponer falencias estructurales que se repiten campaña tras campaña. En el plano administrativo, persisten déficits en los controles y la fiscalización, con falta de respeto por los horarios de pesca y ausencia de un esquema efectivo de control acompañado por un régimen sancionatorio consistente. A ello se suma la escasa supervisión del peso de los cajones, con intervenciones aisladas que no alcanzan a garantizar trazabilidad ni cumplimiento estricto de la normativa.

Estas debilidades tienen efectos que trascienden el ámbito pesquero, ya que la subdeclaración de capturas alimenta circuitos paralelos fuera de los registros formales y del sistema tributario. Con una expectativa de cierre hacia fines de febrero, las próximas semanas serán clave para completar el balance definitivo de la zafra 2025–2026 y ubicarla en perspectiva histórica dentro de la pesquería de langostino.


Redacción por dataPORTUARIA

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