La firma del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, concretada el 17 de enero, introduce un marco comercial más previsible para la Argentina y abre una nueva etapa en la inserción internacional de su agroindustria. Entre los múltiples compromisos incluidos, uno de los puntos más sensibles es el referido a los derechos de exportación (DEX), una herramienta central en la estructura de incentivos del sector.
Según un informe elaborado por la Fundación INAI junto a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el Acuerdo de Asociación Mercosur–Unión Europea introduce un marco de reglas comerciales más previsible, con impactos relevantes sobre los derechos de exportación y la inserción internacional del agro argentino.
De acuerdo con el análisis, el esquema acordado para la soja —que incluye porotos, aceite, harinas, pellets y biodiésel— prevé que:
Desde el quinto año de vigencia del acuerdo, el derecho de exportación máximo se consolide en 18%.
A partir del séptimo año, ese tope comience a reducirse de manera lineal.
En el décimo año, el máximo permitido se ubique en 14% para las exportaciones con destino a la Unión Europea.
No obstante, el trabajo advierte que la aplicación de derechos de exportación diferenciados por destino resulta poco viable en la práctica, debido a las características operativas de las cadenas agroindustriales argentinas. En particular, porque el destino final de la mercadería no se conoce en las primeras etapas de comercialización, mientras que el impacto del impuesto se traslada a lo largo de toda la cadena vía precios internos.

Alicuotas de DEX considerando los topes del acuerdo MS-UE. Fuente: INAI
Bajo ese supuesto, el estudio modela tres escenarios prospectivos utilizando un modelo de equilibrio parcial del sector agrícola, el mismo que se emplea para el Escenario de Referencia Argentino para los Mercados Agroindustriales:
Escenario ase: mantiene las condiciones actuales, con reducciones de DEX ya vigentes, tipo de cambio real constante y sin aprobación del acuerdo Mercosur–UE.
Escenario Bajadex: supone la entrada en vigor del acuerdo y la reducción de DEX según los topes acordados, con excepción de los diferenciales actuales del complejo sojero.
Escenario Brechas: incorpora, además de la baja de DEX, una mejora progresiva en la productividad asociada a mayor previsibilidad y mejores precios relativos.

Producción de Cerales y Oleagnisas en Millones de Toneladas. Fuente: INAI
Los resultados muestran que, hacia la campaña 2034/35, la producción total de cereales y oleaginosas podría crecer desde 155 millones de toneladas en el escenario base hasta 160 millones con la reducción de DEX, y alcanzar 173 millones de toneladas en un escenario de cierre de brechas tecnológicas.
El impacto se observa en los principales cultivos:
Trigo: incrementos de entre 5,2 y 6,8 millones de toneladas.
Maíz: aumentos de entre 15,5 y 20 millones de toneladas.
Soja: subas que oscilan entre 6,9 y 12,1 millones de toneladas.
Este mayor volumen productivo se traduce en un salto exportador. Medidas a precios constantes de 2025, las exportaciones agroindustriales podrían pasar de USD 33.230 millones en la situación inicial a USD 38.072 millones con la reducción de DEX, y rozar los USD 42.000 millones en el escenario más dinámico.
El informe subraya que los efectos positivos no se limitan a la reducción de derechos de exportación. El acuerdo también limita el uso de instrumentos discrecionales, como los antiguos ROE o DJAI, al menos en el comercio con la Unión Europea, reforzando la previsibilidad del marco normativo.

Exportaciones de Cereales y Oleaginosas en Millones de USD. Fuente: INAI
En ese sentido, el trabajo remarca que los compromisos sobre DEX deben interpretarse como parte de una arquitectura más amplia de inserción internacional, cuyo impacto potencial excede ampliamente este capítulo específico.
El análisis sostiene que la aprobación del acuerdo Mercosur–Unión Europea podría consolidar a la Argentina como un proveedor confiable y previsible de alimentos, en un contexto de creciente demanda global. La combinación de menores cargas a la exportación, reglas más estables y mejoras en productividad aparece como un factor clave para fortalecer la competitividad sistémica de la agroindustria nacional.
Redacción por dataPORTUARIA