La logística internacional atraviesa un escenario de volatilidad permanente y América Latina se ve impactada directamente en sus cadenas de suministro. Así lo señala el Market Update de Maersk, que describe cómo factores externos y locales influyen en la planificación y operación logística regional.

Transporte de cargas terrestre
El informe indica que las tensiones geopolíticas, la incertidumbre macroeconómica y los cambios regulatorios inciden en las rutas comerciales internacionales. Para los operadores de comercio exterior latinoamericanos, estos eventos se traducen en mayores tiempos de tránsito, desvíos de rutas y variaciones en los costos logísticos.
La exposición de América Latina al comercio global, sumada a limitaciones estructurales de infraestructura, amplifica los efectos ocasionados por las disrupciones externas. Situaciones como alteraciones hídricas en el Canal de Panamá, ajustes arancelarios entre grandes economías o nuevas exigencias regulatorias en la Unión Europea tienen consecuencias directas sobre los flujos comerciales de la región.

Flujo de contenedores en terminal portuaria
Maersk señala el avance del nearshoring y la regionalización productiva. Centroamérica registra un crecimiento de inversiones manufactureras orientadas al mercado estadounidense, mientras que países como Brasil y Chile amplían su oferta exportable. En paralelo, el comercio electrónico continúa en expansión y se proyecta que supere los 200 mil millones de dólares en la región durante el corriente año. La consolidación de proveedores y el uso de plataformas digitales permiten mejorar la visibilidad de las operaciones y agilizar la toma de decisiones ante variaciones en la logística internacional. La proliferación en el uso de herramientas digitales aplicadas al seguimiento de cargas, la gestión de inventarios y la planificación de rutas, según Maersk, facilitan la detección temprana de interrupciones y permiten ajustes operativos en tiempo real.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Maersk