Cada 15 de diciembre se conmemora en Argentina el Día Nacional del Camionero, una fecha que pone en relieve la importancia de un oficio que sostiene gran parte de la vida productiva y social del país. La labor de los transportistas garantiza el movimiento de alimentos, insumos industriales y mercancías esenciales a través de provincias y economías regionales.
Aunque esta actividad es de presencia constante, en general suele pasar inadvertida. Los camiones garantizan el abastecimiento continuo, incluso en contextos de complejidad operativa. Solo en momentos de paros, conflictos salariales o cambios regulatorios, la actividad toma relevancia en el primer plano del debate económico.

El origen de esta fecha se remonta a 1944, año en que se fundó el Sindicato de Choferes de Camiones. Este hecho representó un punto de inflexión para la representación gremial de quienes operan vehículos de carga. Con el tiempo, la organización sindical se consolidó en el movimiento obrero argentino, ganando una fuerte capacidad de negociación en discusiones económicas a nivel nacional.
A lo largo de las décadas, el sector experimentó transformaciones profundas en los tipos de camiones, las tecnologías de seguimiento y las normas de seguridad. Sin ser una jornada feriada, el Día del Camionero funciona como una instancia de reconocimiento interno.
La relevancia de esta figura en Argentina se explica por dos factores: la extensión territorial del país y un esquema logístico donde el camión mantiene un peso dominante frente al transporte ferroviario o fluvial. Esta centralidad combina intereses productivos, las tensiones propias de la actividad gremial y decisiones políticas que definen la matriz de transporte nacional.
Redacción por DataPortuaria