El sector hidrocarburífero argentino atraviesa su transformación más profunda de la última década. A un año de la puesta en marcha del plan de desinversión de YPF, el mapa del upstream convencional ha cambiado radicalmente con la transferencia de 46 áreas maduras en seis provincias productoras. Este movimiento responde a la ejecución del plan estratégico "4x4", mediante el cual la compañía estatal busca cuadruplicar su escala volcando la totalidad de su capacidad de inversión en el shale de Vaca Muerta.
El proceso, estructurado a través del Proyecto Andes y gestionado financieramente por el banco Santander, organizó la venta de activos en "clústeres" geográficos. Esta estrategia permitió el ingreso de nuevos actores y el retorno de operadores históricos, revitalizando yacimientos que requieren técnicas de recuperación secundaria y terciaria para mantener su productividad.

La reconfiguración operativa ha sido heterogénea, adaptándose a las normativas y estrategias de cada jurisdicción:
Chubut: Se destaca el regreso de Pecom como operadora tras 22 años, asumiendo el control de los bloques El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido. Por su parte, Crown Point adquirió El Tordillo, La Tapera y Puerto Quiroga, mientras que el área Restinga Alí fue revertida a la provincia.
Mendoza: El escenario se dividió en tres esquemas. PCR concentró el clúster Llancanelo (con planes de perforación y recuperación de pozos); Petróleos Sudamericanos tomó el clúster Mendoza Norte (incluyendo Barrancas y Vizcacheras); y una UTE entre Quintana Energy y TSB se adjudicó Mendoza Sur.
Neuquén: La provincia vio la entrada de Bentia Energy en el clúster Neuquén Sur (operando el histórico bloque Octógono). En la zona Norte, una alianza entre Bentia e Ingeniería SIMA asumió activos como Señal Cerro Bayo, comprometiéndose a realizar trabajos de pulling y abandono de instalaciones obsoletas.
Río Negro: Quintana Energy se aseguró la operación de Estación Fernández Oro —clave para la producción gasífera— hasta 2036, proyectando nuevas perforaciones y un gasoducto. En paralelo, Petróleos Sudamericanos resultó adjudicataria de Señal Picada–Punta Barda.
Santa Cruz: YPF transfirió diez áreas a la estatal provincial Fomicruz, que posteriormente las licitó. Los ganadores fueron Patagonia Resources (Los Perales, Los Monos) y Roch Proyectos (Cerro Guadal Norte, Cañadón Yatel), diversificando la matriz de actores locales.
Tierra del Fuego: Se optó por un fortalecimiento del rol estatal. La empresa Terra Ignis recibió por cesión directa siete áreas, incluyendo Lago Fuego y bloques TDF, bajo un Memorando de Entendimiento firmado en agosto.
Con el objetivo de completar el saneamiento de su portafolio, YPF inició en agosto de 2025 la segunda fase del Proyecto Andes. Esta nueva etapa contempla la salida de 16 áreas adicionales distribuidas en cuatro provincias, abriendo oportunidades para compañías especializadas en campos maduros.
El detalle de los activos en oferta incluye:
Salta: Seis bloques no operados por YPF, entre ellos Ramos, Acambuco y Campo Durán–Madrejones.
Mendoza: Ocho áreas divididas en los clústeres Chachahuen, Malargüe y "Mendoza No Operado" (que incluye bloques compartidos con La Pampa como CNQ-7).
Chubut y Río Negro: Se avanzará con la cesión de Manantiales Behr y la oferta del área Agua Salada, respectivamente.
Este reordenamiento permite que los yacimientos convencionales queden en manos de empresas con estructuras de costos más eficientes para este tipo de explotación.
Redacción por dataPORTUARIA