La industria de la aviación se enfrenta a un desafío apremiante: la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono. Responsable de aproximadamente el 3% de las emisiones globales y cerca del 10% de las del sector transporte, la aviación no dispone aún de alternativas maduras como la electrificación o el hidrógeno a gran escala. En este contexto, el Combustible Sostenible para Aviación (SAF, por sus siglas en inglés) se perfila como la solución más viable y escalable a mediano plazo para mitigar el impacto ambiental del sector.
El SAF es un tipo de combustible jet que se produce a partir de materias primas renovables y residuos, como aceites vegetales usados, grasas animales, biomasa o incluso alcoholes. Las tecnologías predominantes para su fabricación incluyen el hidrotratamiento de aceites y grasas (HEFA), la síntesis Fischer-Tropsch (a partir de biomasa o gases) y la conversión de alcohol a jet (Alcohol-to-Jet). Su principal ventaja radica en la reducción de hasta un 80% de las emisiones de CO₂ en su ciclo de vida completo, en comparación con el combustible fósil convencional.
A pesar de su potencial, la participación del SAF en el consumo global de combustible para aviación sigue siendo marginal. El principal obstáculo para una mayor adopción del SAF es su costo, que puede oscilar entre dos y cinco veces más que el combustible tradicional. No obstante, el imperativo de la descarbonización y el desarrollo de marcos regulatorios favorables están impulsando la innovación y la inversión.
Argentina, con su vasta capacidad de producción agroindustrial y recursos energéticos renovables, está comenzando a posicionarse como un actor clave en la producción de SAF en Argentina. Se destacan tres iniciativas en distintas fases de desarrollo, que buscan aprovechar diferentes rutas tecnológicas y materias primas.
Uno de los proyectos más avanzados es Santa Fe Bio, una alianza entre YPF y Essential Energy Holding, con una inversión cercana a los USD 400 millones. Este complejo se dedicará a la producción de SAF y Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO). La tecnología empleada será HEFA, líder mundial en la conversión de aceites vegetales y grasas residuales mediante hidrógeno. El objetivo es alcanzar una producción de 180.000 toneladas anuales para 2030, aprovechando la refinería de San Lorenzo y su ubicación estratégica sobre la Hidrovía del Paraná.

En Bahía Blanca, el Grupo Bahía Energía (GBE), a través de su filial Biosanfe, impulsa la construcción de un complejo industrial enfocado en la producción de SAF a partir de maíz, mediante la tecnología Alcohol-to-Jet (ATJ). Este proyecto contempla la producción escalonada de etanol, biometanol y, finalmente, SAF. La viabilidad está ligada a la seguridad en el suministro de materia prima y la existencia de un mercado comprador garantizado.
El proyecto más ambicioso se desarrolla en Chubut, donde Eco-Refinerías del Sur (ERS), de la empresa alemana GreenSinnergy, busca producir SAF sintético (e-fuels). Este método, conocido como Power-to-Liquid (PtL), utiliza energía eólica e hidrógeno verde.

La tecnología implica la generación de hidrógeno renovable que, combinado con CO₂ capturado, se transforma en combustibles líquidos con una huella de carbono casi nula mediante la síntesis Fischer-Tropsch. Chubut prevé una inversión inicial de USD 2.500 millones y una producción de 100.000 toneladas anuales en la primera fase.
Redacción por dataPORTUARIA