Vaca Muerta registró menos pozos gasíferos conectados en 2025, pero la producción de gas natural aumentó, cubriendo más del 90% de la demanda invernal. Durante los primeros nueve meses del año 2025, Vaca Muerta registró la conexión de 60 pozos gasíferos, una cifra que, aunque inferior a la del mismo período del año precedente, demostró ser suficiente para asegurar la continuidad operativa de la cuenca y el abastecimiento energético a nivel nacional. Esta dinámica fue analizada en un informe reciente de la consultora Economía & Energía (E&E), que subraya el papel del gas asociado en el sostenimiento y expansión de la producción de shale gas.
El estudio de E&E destaca que la capacidad de incorporar nuevos pozos, sumada al rendimiento del gas asociado a la producción de petróleo, fue crucial. En particular, julio de 2025 marcó un nuevo hito histórico al alcanzar una producción nacional de 161 MMm³/d, confirmando la creciente relevancia de los desarrollos no convencionales para satisfacer la demanda energética en los meses de mayor consumo.
Entre enero y septiembre de 2025, el shale gas representó el 53% de la producción total nacional, evidenciando un aumento de tres puntos porcentuales respecto al año anterior. Este crecimiento se atribuye principalmente al aporte del gas asociado y a la estabilidad operativa de las áreas más consolidadas dentro de la Cuenca Neuquina, lo que permitió compensar la moderación de la actividad en otros bloques específicos.
En septiembre, la producción nacional de gas natural se situó en 147 MMm³/d, lo que representa un aumento interanual del 3,1%. El promedio acumulado para el período enero-septiembre se estableció en 146,5 MMm³/d, reflejando la capacidad del shale para impulsar el crecimiento general del sistema energético.
La operación en Vaca Muerta presentó variaciones significativas entre sus distintas áreas. Bloques como Aguada Pichana Oeste y Sierra Chata mostraron una reducción en su actividad, lo que implicó una expansión más contenida en la producción de gas seco. No obstante, este segmento experimentó un crecimiento interanual del 16,3% en septiembre, aunque a un ritmo más pausado en comparación con años anteriores.
El gas asociado a la producción petrolera actuó como un contrapeso esencial, mitigando el impacto de la menor cantidad de pozos gasíferos conectados. En agosto, la producción de shale gas creció un 9% interanual, impulsada directamente por este aporte complementario. La sinergia entre el gas asociado y el gas seco de las perforaciones gasíferas permitió que la contribución del shale al total nacional se mantuviera en niveles elevados a lo largo del período analizado.
Durante el invierno de 2025, la oferta de gas natural totalizó 175 MMm³/d, un incremento del 2,7% en comparación con el invierno precedente, lo que se tradujo en 8 MMm³/d adicionales provenientes de la producción local. En este contexto, con importaciones desde Bolivia virtualmente nulas, la producción argentina logró cubrir más del 90% de la demanda interna, un logro notable para la soberanía energética del país.
La Cuenca Neuquina reafirmó su posición como el epicentro gasífero de Argentina. En septiembre, su producción alcanzó los 100 MMm³/d, con un promedio de 106 MMm³/d entre enero y septiembre, lo que significa un aumento del 3,7% interanual. Dentro de esta oferta, el shale representó el 74%, superando en cinco puntos porcentuales el registro de 2024 y en 36 puntos lo alcanzado en 2019.
El invierno de 2025 en la cuenca destacó por un pico de 118 MMm³/d, con un crecimiento interanual del 4,1%. Este resultado fue posible gracias a un aumento del 5% en el gas seco y un notable crecimiento del 32% en el gas asociado, mientras que el segmento convencional registró una contracción del 10%.
Paralelamente, la demanda total de gas natural, excluyendo el consumo de usinas térmicas, aumentó en 2,3 MMm³/d respecto al invierno anterior. Este crecimiento se observó en casi todos los segmentos: el comercial se incrementó en un 9,9%, el industrial en un 4,7%, y el residencial mostró una leve alza, alcanzando su punto máximo en julio debido a las bajas temperaturas. La única excepción fue el Gas Natural Comprimido (GNC), que experimentó un descenso.
Redacción por dataPORTUARIA