La crisis productiva de Glencore, una de las mayores mineras globales, se acentúa en el contexto de una demanda global creciente de cobre impulsada por la transición energética. La compañía suiza prevé que su producción anual se ubique entre 850.000 y 875.000 toneladas, lo que marca una distancia del 40% respecto a los niveles alcanzados en 2018.
El debilitamiento de la producción se debe a una combinación de factores geológicos y operativos. La minera reconoció que la baja ley del mineral en algunos de sus activos está reduciendo el rendimiento y elevando los costos de procesamiento. A esto se suman las dificultades logísticas y ambientales en regiones clave como Chile, donde la disponibilidad de agua y la calidad del mineral impactaron en la producción de la mina Collahuasi. Pese a un repunte puntual en el tercer trimestre de 2025 en África y Perú, el balance general de Glencore muestra una contracción del 17% en el volumen anual de cobre.

En este escenario de contracción, que afecta su competitividad financiera frente a otros gigantes del sector, el grupo suizo busca reposicionarse apostando a nuevos desarrollos en América Latina, con Argentina como eje central de su reconfiguración cuprífera. La compañía mantiene una importante presencia local y espera incluir sus iniciativas El Pachón (Calingasta, San Juan) y MARA (Catamarca) en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
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El proyecto El Pachón representa una de las iniciativas más ambiciosas del plan regional, siendo una potencial vía de recuperación del volumen perdido. La compañía sostiene que el país ofrece condiciones geológicas de alto potencial y una estructura regulatoria que podría mejorar la rentabilidad futura.
El análisis externo subraya el desafío. Según Alon Olsha, de Bloomberg Intelligence, "La mitad del crecimiento del cobre depende de Argentina".
El giro de Glencore hacia proyectos locales responde a la necesidad de asegurar reservas de largo plazo y compensar el agotamiento progresivo en las zonas de alta ley de sus yacimientos maduros.
La firma mantiene abierta la posibilidad de asociarse con otros actores para compartir inversiones y riesgos en las etapas de ingeniería y construcción, buscando que la participación argentina se convierta en un pilar dentro de su balance global hacia 2030.
Redacción por dataPORTUARIA