Un ambicioso proyecto de inversión que supera los US$100 millones se consolida en General Villegas, provincia de Buenos Aires. El plan, liderado por el productor Pierre Courreges, contempla la edificación de una planta de bioetanol a partir de maíz, bajo un esquema de producción asociativa. Esta iniciativa, denominada BioVi, cuenta con el respaldo técnico y la experiencia de la empresa cordobesa Bio4, una pionera en el sector.

La propuesta no solo se alinea con la agenda global de descarbonización a través de la generación de energía renovable, sino que también busca potenciar la economía regional, dinamizar el sector ganadero y consolidar a General Villegas como un polo de energía verde en el país. La planta proyectada tendrá una capacidad productiva de 88.855 metros cúbicos de bioetanol por año, con una conversión de 410 litros de etanol automotor por cada tonelada de maíz procesada.

El proyecto excede la generación de combustible, ya que el proceso industrial producirá también 0,931 toneladas de burlanda húmeda y 15 kilos de aceite de maíz por cada tonelada procesada. Estos subproductos son estratégicos para el sector pecuario; la burlanda, en particular, se ha consolidado como un insumo clave y más económico que el maíz para la alimentación de ganado en feedlots y tambos. De hecho, la futura planta generaría diariamente la cantidad suficiente de burlanda para alimentar 80.000 cabezas de ganado. La burlanda representa alrededor del 30% de la dieta en ganadería y el 10% en lechería.
La elección de General Villegas como ubicación de la planta no fue casual. El proyecto requerirá 234.000 toneladas de maíz al año, una demanda fácilmente cubierta en una región cuya producción del cereal alcanzó los 9,8 millones de toneladas en 2023. Además, esta zona es un polo ganadero con un rodeo bovino de 1,65 millones de cabezas, lo que potencia la integración productiva. La ubicación también ofrece ventajas logísticas clave, incluyendo la disponibilidad de una línea ferroviaria para el transporte de bioetanol.

El rol de la regulación y el futuro del proyecto
Actualmente, el corte de bioetanol en los combustibles en Argentina es del 12%, dividido en partes iguales entre maíz y caña de azúcar. Si bien solo el 3,7% del maíz nacional se destina a esta industria, las empresas del sector buscan elevar este nivel al 15%. La iniciativa en General Villegas está directamente ligada a este cambio regulatorio, dado que la viabilidad del proyecto depende de un marco que permita la inversión.
El proyecto BioVi cuenta con el respaldo estratégico de Bio4, una compañía que ha demostrado el éxito de su modelo asociativo en Río Cuarto. La sociedad, creada para llevar adelante la planta, ya ha asegurado la mitad de los socios iniciales y busca completar el resto con financiamiento internacional, créditos verdes y la incorporación de nuevos inversores.
La iniciativa proyecta un impacto ambiental positivo, ya que el bioetanol mejora la descarbonización en un 70% respecto a las naftas tradicionales. En términos económicos, se prevé la creación de 100 empleos directos y 300 indirectos, además de dinamizar los mercados de granos y carnes en la región, en un claro modelo de economía circular.
Redacción por DataPortuaria