

Por: Antonela Giglio & Tomas Caldart
Todo comenzó como una búsqueda casual en LinkedIn. Juan Ignacio Rodríguez, licenciado en Comunicación y referente actual del área de Modernización e Innovación del Puerto de Quequén, encontró un congreso internacional que reunía a algunos de los puertos más importantes del mundo. La sorpresa fue inmediata:
“Me encuentro con que estaba el Puerto de La Plata. Y mi pensamiento fue: si está el Puerto de La Plata, ¿por qué no podemos estar nosotros también?”
Esa inquietud terminó convirtiéndose en una invitación formal a participar como disertante en el panel “Transformando los puertos en hubs digitales”, donde compartirá escenario con un consultor de IBM que trabaja en Rotterdam y otro de Deloitte que asesora al Puerto de Los Ángeles. También estará presente el responsable del sistema informático del Puerto de Corpus Christi, Texas.
Para Rodríguez, será la primera vez que pasa “al otro lado del atril”, como él mismo define:
“He ido a varios congresos, siempre como oyente. Esta es la primera vez que voy a estar frente al público, en inglés, hablando de una temática que todavía estamos empezando a desarrollar en el país.”
La trayectoria de Juan Ignacio en el sistema portuario no es convencional. Su formación original fue en Comunicación y Periodismo. Luego de trabajar como guía turístico y completar una maestría en Comunicación Institucional, regresó a Necochea sin imaginar que terminaría vinculado al puerto.
“No conseguía trabajo en comunicación. [...] tenía como alumna a la hija de Mario Goicoechea. Años más tarde, Mario me convocó para el área de comunicación del Consorcio.”
Desde ese momento, Rodríguez fue parte de las gestiones de Goicoechea, Arturo Rojas y Jorge Álvaro. De comunicación pasó a trabajar en Presidencia, y más recientemente (durante la actual gestión de María Jimena López) se desempeñó en el área de Modernización e Innovación.
“En todos los lugares donde trabajé, siempre traté de identificar quiénes sabían más, quiénes eran referentes. Uno tiene que observar trayectorias y aprender de quienes ya recorrieron el camino.”
Esa mentalidad lo llevó a realizar la Maestría en Administración de Empresas en Tandil, un máster en gestión portuaria de Puertos del Estado (España) y un posgrado en digitalización portuaria en Valencia, donde conoció de primera mano experiencias de automatización europeas.
El posgrado en Valencia fue un punto de inflexión:
“La cursada era intensa. Trabajaba de 8 a 15, y de 16 a 21 cursaba los viernes. Los sábados arrancábamos a las 4 de la mañana por el cambio horario con España.”
Más allá del esfuerzo, lo que destaca es el cambio de mirada:
“Empezás a ver casos de puertos de China o de España, donde planifican con acceso a tecnología que acá todavía no tenemos. Pero al menos te abre la cabeza para empezar a considerar esas herramientas.”
Uno de los trabajos finales del curso fue un proyecto para digitalizar el tránsito terrestre de camiones en Quequén:
“La idea era optimizar la circulación, reducir el gasto de combustible, la huella de carbono, la congestión y las molestias para los vecinos.”
“El acceso a todas las terminales es por la misma calle: si una llama 300 camiones y la otra otros 400, se colapsa.”
Implementar esa digitalización requiere software, inversión y —sobre todo— consensos.
“Yo siempre digo: si logramos un fideicomiso para dragar desde 2012 hasta 2027, ¿cómo no vamos a lograr consensos para digitalizar procesos logísticos?”
A partir de la experiencia formativa en Valencia, Rodríguez comenzó a trabajar en un concepto clave: ecosistema de innovación abierta. Inspirado en modelos como Smartport Lab de Bahía Blanca, avanzó con su tesis de maestría.
En el plano operativo, junto a Emiliano García —responsable del área creada en 2023— comenzaron a digitalizar notas internas, formularios online, firma electrónica y relevar procesos del Consorcio.
“La idea es desarrollar un Port Community System que reúna todos los trámites y documentos en una única plataforma. Es el camino que ya hicieron Buenos Aires y Bahía Blanca.”
“Lo que ellos hacen en contenedores, nosotros lo necesitamos también para graneles, fertilizantes, cargas diversas. Por eso es fundamental adaptar.”
Al confirmar su participación en el congreso, Rodríguez recibió una lista de temas posibles. Eligió hablar sobre digitalización, pero la modalidad cambió:
“Atril no va, video tampoco. Vamos a estar sentados, tipo living, en una charla informal. Me empecé a replantear todo.”
Durante seis meses, practicó inglés con una profesora:
“Me hacía repetir el discurso por la calle, en la bici, en la playa. En la oficina hablaba solo en inglés.”
La disertación incluirá:
Presentación del puerto
Ventajas competitivas de Quequén
Récords del último año
Avances en digitalización
“En la charla hago mucho hincapié en coordinar, comunicar, compartir el dato, generar una conciencia común. [...] Digitalizar no es reemplazar empleo. Es mejorar procesos, atraer más buques y, quizás, generar más fuentes de trabajo.”
Consultado por las tecnologías más prometedoras, distingue:
“El blockchain sirve para trazabilidad. El gemelo digital es útil en puertos desarrollados. Pero si lo aplicás sobre procesos anticuados, es como espejar un modelo obsoleto.”
“En cambio, la inteligencia artificial puede analizar todo al mismo tiempo, hacerse preguntas que un humano ni se haría. Eso es disruptivo.”
“La IA puede unificar la visión fragmentada del puerto: el presidente, el estibador, el camionero, el operador de terminal. [...] Es la tecnología más transversal y poderosa para el futuro portuario.”
“La conectividad sigue siendo un problema estructural. No podemos digitalizar si no hay internet en todo el recinto portuario.”
“Y tampoco si no hay visión a mediano y largo plazo.”
Cierra con una reflexión crítica:
“En España, cuando implementaron drones y patrullaje automatizado, algunos empleados se capacitaron como pilotos. Pero seis meses después, el circuito ya estaba automatizado. El cambio va tan rápido que siempre lo estás corriendo de atrás.”
“Acá, ese retraso tecnológico te da tiempo para educar, formar, pensar antes de implementar.”
El desafío de disertar en Houston no es solo una exposición: es una oportunidad para compartir la realidad de muchos puertos que aún no han digitalizado sus operaciones, pero que están decididos a hacerlo con planificación, inclusión y una mirada estratégica.