

Por: DataPortuaria
Desde dragados monumentales hasta la construcción de islas artificiales, Jan De Nul Group ha transformado el paisaje marítimo mundial. Con más de ocho décadas de trayectoria, la empresa belga ha dejado su huella en algunas de las infraestructuras más ambiciosas del planeta, posicionándose como un actor clave en el desarrollo portuario y la ingeniería marítima.
Lo que comenzó en 1849 como un pequeño negocio de carpintería en Aalst, Bélgica, ha evolucionado en una corporación de alcance global. En 1951, Jan De Nul ejecutó su primer dragado en Bélgica, marcando el inicio de una especialización que lo llevaría a expandirse internacionalmente. En 1968, con la adquisición de la draga de tolva "Sanderus", la empresa consolidó su presencia en Europa con un proyecto en el puerto de Le Havre, Francia. A partir de la década de 1970, amplió operaciones a mercados como Libia e Irán.
En las décadas siguientes, la compañía diversificó su cartera de proyectos, participando en obras de ingeniería civil, infraestructura portuaria y generación de energía renovable. Hoy, Jan De Nul opera en más de 150 países, con un enfoque centrado en la sostenibilidad y la innovación tecnológica para afrontar los desafíos del siglo XXI.
Jan De Nul ha ejecutado proyectos que han cambiado la fisonomía de diversas regiones. Entre sus desarrollos más emblemáticos se destacan:
La compañía ha desarrollado tecnologías avanzadas para mejorar la eficiencia de sus operaciones. Un claro ejemplo es la incorporación de dragas que reducen en un 99% la emisión de gases contaminantes, estableciendo un estándar en eficiencia ambiental.
Jan De Nul ha sido un actor clave en Argentina por más de 30 años, desempeñando un rol fundamental en el mantenimiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay, una arteria comercial crucial para la exportación de granos y productos agroindustriales. Además, ha ejecutado obras de dragado en Comodoro Rivadavia y La Plata.
En Brasil, la empresa ha participado en obras de infraestructura marítima y portuaria, incluyendo proyectos de expansión de playas y refuerzo de costas. En Uruguay, ha desempeñado un papel central en la modernización del Puerto de Montevideo, asegurando su competitividad en el mercado regional. Su capacidad de operar en múltiples entornos y adaptarse a desafíos logísticos complejos ha consolidado su presencia en toda América Latina.
En los últimos años, la empresa ha reforzado su liderazgo global con nuevas obras de gran impacto:
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