jueves 03 de abril de 2025 - Edición Nº1677

Campo | 22 mar 2025

Clima adverso y presión sobre los rindes agrí

La humedad complica la cosecha de maíz en la zona núcleo y crece la preocupación por los granos brotados

La trilla avanza con lentitud por las lluvias recientes. Solo se cosechó el 23 % del área y los rendimientos son muy variables. La Bolsa de Comercio de Rosario advierte sobre pérdidas de calidad y rindes afectados.


Por: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) - Agrofy News

La cosecha de maíz en la zona núcleo comenzó a transitar un escenario complejo, producto del exceso de humedad generado por las lluvias de las últimas semanas. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), hasta el momento solo se ha cosechado el 23% del área sembrada, y comienzan a observarse granos brotados en varios lotes, lo que genera alarma en el sector productivo.

El panorama muestra fuertes disparidades en los rendimientos, con valores que oscilan entre los 40 qq/ha en Río Tala y hasta 110 qq/ha en Marcos Juárez, en el sudeste cordobés. En el centro-sur de Santa Fe, con un avance del 30 %, se están registrando promedios de 130 qq/ha, mientras que en el sur santafesino, con un 23 % de avance, los rindes rondan los 93 qq/ha, aunque persisten las demoras operativas por la alta humedad en los granos.

La BCR alertó que el brote prematuro de los granos puede reducir el peso específico y afectar la calidad del producto, generando pérdidas económicas en una campaña que ya venía condicionada por la variabilidad climática.

En el noreste bonaerense, la situación también es disímil. En Pergamino, los rindes apenas alcanzan los 50 a 60 qq/ha, unos 10 quintales por debajo de lo proyectado a fines de 2024. En cambio, en zonas con mayores precipitaciones en enero, como Chacabuco, los valores suben a 70-80 qq/ha, aunque los técnicos advierten que el maíz temprano será el cultivo más afectado por la falta de agua en esta región.

El caso más crítico se presenta en el Chaco, donde, según la BCR, se recibió menos del 25 % de las lluvias medias del verano, arrastrando además una sequía acumulada de tres años. Con reservas de agua útiles extremadamente bajas, las condiciones para el desarrollo del cultivo son adversas y reflejan la gravedad del impacto climático en el norte argentino.

La entidad remarcó que, si bien La Niña tuvo una influencia limitada en el centro del país, en provincias como Chaco y Santiago del Estero generó los efectos más severos, combinando altas temperaturas sostenidas y prolongada escasez de precipitaciones, lo que condiciona tanto la cosecha actual como las proyecciones futuras para la campaña agrícola.

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