

Por: Movant Connection
El Canal de Suez, uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta, continúa operando por debajo de su capacidad normal debido al conflicto en el mar Rojo. Según los últimos datos de Port Watch —la herramienta de monitoreo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Universidad de Oxford—, el volumen de embarcaciones que atraviesan la vía egipcia se mantiene un 60% por debajo de los niveles previos al estallido de la guerra en Gaza en 2023.
En la última semana, el canal registró un promedio diario de 35 buques, frente a los más de 70 que lo hacían antes de la escalada del conflicto. Esta caída drástica en el tránsito genera pérdidas mensuales cercanas a los 800 millones de dólares para Egipto, según confirmó el presidente Abdelfatah al Sisi.
La situación se agravó recientemente con la reanudación de los ataques del grupo rebelde hutí, en represalia por la negativa del gobierno israelí a permitir el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza. A pesar del alto el fuego pactado en enero, los episodios violentos se reactivaron, debilitando los esfuerzos del gobierno egipcio por normalizar el tráfico marítimo en el segundo cuatrimestre del año.
La economía egipcia depende en gran medida de los ingresos generados por el Canal de Suez, que en 2023 aportó 9.400 millones de dólares a las arcas del Estado. Esta vía representa una de las principales fuentes de divisas del país, por lo que su parálisis tiene efectos inmediatos sobre la balanza comercial, las reservas internacionales y la estabilidad macroeconómica de Egipto.
El primer ministro Mustafa Madbuli había proyectado una recuperación del tráfico a partir de abril. Sin embargo, los ataques renovados —combinados con la incertidumbre regional y la falta de garantías de seguridad— ponen en duda ese escenario. Las autoridades del canal han mantenido conversaciones con las principales navieras para avanzar en un retorno gradual, aunque las condiciones no resultan favorables.
La crisis no solo afecta a Egipto. El Canal de Suez canaliza aproximadamente el 12% del comercio mundial, y su inestabilidad obliga a muchas embarcaciones a desviar sus rutas por el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esta alternativa, si bien más segura, aumenta considerablemente los costos logísticos y extiende los tiempos de entrega de mercancías estratégicas, como combustibles, alimentos, componentes electrónicos y productos farmacéuticos.
Desde diciembre de 2024, el tránsito había mostrado leves signos de recuperación, con un promedio de 40 buques diarios. No obstante, en los primeros meses de 2025, esa cifra volvió a descender a entre 35 y 38 embarcaciones por día, consolidando una tendencia a la baja que se mantiene sin variaciones desde noviembre pasado.
Las grandes navieras y los principales actores del sector logístico siguen con atención la evolución del conflicto, mientras las tensiones en la región impiden la planificación de rutas estables. Los ataques hutíes, combinados con las represalias militares de Estados Unidos y el estancamiento diplomático, sostienen un clima de alta volatilidad en una zona crítica para el abastecimiento global.
Mientras Egipto busca alternativas para mitigar las pérdidas y recuperar competitividad, las decisiones que tomen las navieras —y la duración del conflicto— serán determinantes para el comercio internacional en los próximos meses.